La tasa de desocupación en Chile alcanza el 9,6% en el trimestre junio-agosto de 2026, la más alta en más de cinco años. El país acumula 44 meses con desempleo por encima del 8% y ha destruido 81.352 puestos de trabajo en un año.
El mercado laboral chileno sigue deteriorándose. La Encuesta Nacional de Empleo del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) correspondiente al trimestre móvil junio-agosto de 2026 sitúa la tasa de desocupación en el 9,6%, un punto porcentual más que en el mismo periodo de 2025. Es el nivel más alto desde 2021, según los datos difundidos por el organismo y recogidos por ecosistemastartup.com.
La economía chilena perdió 81.352 puestos de trabajo en doce meses, un descenso del 0,9% anual, y el total de ocupados se redujo hasta 9,27 millones. Los desocupados suman 989.400 personas, 113.512 más que hace un año (+13%).
El retroceso del empleo es exclusivamente formal: cayó un 1,3% interanual y encadena su sexto descenso anual consecutivo. La informalidad, en cambio, vuelve a crecer y acumula diez alzas seguidas, aunque en esta ocasión solo avanzó un 0,3%.
"La ocupación en el país avanza hacia la precarización, concentrando sus únicos aumentos en el trabajo por cuenta propia y el servicio doméstico", señala Ignacia Méndez, investigadora de Clapes UC.
Por sectores, la destrucción de empleo se concentra en información y comunicaciones (–16,8%), industria manufacturera (–7,6%, unos 70.000 empleos menos), administración pública (–3,4%) y comercio (–1,1%). Solo tres ramas crean puestos: servicios administrativos y de apoyo (+8,6%), hogares como empleadores (+7,8%) y construcción (+3,3%).
La duración del desempleo también empeora. Los parados que llevan entre tres y cinco meses buscando trabajo aumentaron un 24,3% hasta unas 258.000 personas, mientras que los cesantes de larga duración (doce meses o más) subieron un 21,4% y ya son 187.000. La proporción es mayor entre las mujeres (20,5%) que entre los hombres (17,5%).
Los desocupados con formación universitaria crecieron un 15,3% y suman doce incrementos consecutivos. Quienes buscan su primer empleo aumentaron un 23,2%. La duración media de la búsqueda bajó ligeramente de 8,1 a 7,8 meses.
La tasa de ocupación se mantiene 2,3 puntos porcentuales por debajo del mismo trimestre de 2019, una brecha equivalente a unas 397.000 personas. Chile necesitaría crear casi 400.000 puestos formales para recuperar el nivel previo a la pandemia.
Ante este escenario, el gobierno del presidente José Antonio Kast presentó el 28 de septiembre el plan Chile Despega, una agenda pro empleo con cuatro ejes. El primero es acelerar la inversión pública y las obras de rápida ejecución, con una inyección fiscal de 800.000 millones de pesos y la instrucción a los ministerios de Obras Públicas y Vivienda de ejecutar el 100% de la inversión prevista para 2026.
El segundo eje son los subsidios a la contratación: 91.000 millones de pesos en 2026 y 2027, con foco en mujeres y jóvenes, a través de Modo Empleo. El tercero busca devolver liquidez a empresas y proveedores mediante un adelanto de 130.000 millones al Ministerio de Salud y una capitalización de hasta 300.000 millones para FOGAPE, que con un apalancamiento de hasta 13,5 veces podría respaldar hasta 4,05 billones en créditos. El cuarto es el despliegue territorial con seguimiento local en las comunas con mayor desempleo.
El plan moviliza en total 1,3 billones de pesos y proyecta generar más de 100.000 puestos de trabajo. El presidente Kast reconoció que "no hay una varita mágica" y que la recuperación de la confianza será gradual.
El dato de empleo llega en un momento de fragilidad macroeconómica. El IMACEC de agosto se contrajo un 1% interanual, con la minería desplomándose un 17,4% por menores leyes del mineral y condiciones climáticas adversas. El gobierno prepara además un presupuesto para 2027 marcado por la austeridad.

