El Global Technology Forum concluye que España tiene talento y tecnología, pero no convierte esas fortalezas en productividad e industria avanzada. La política de corto plazo y la falta de continuidad en proyectos estratégicos frenan el salto.
España está preparada para adoptar la cuarta revolución industrial, pero no para liderarla en los sectores de mayor valor añadido. Esa es la conclusión de la primera edición del Global Technology Forum, celebrada en Madrid la pasada semana con líderes empresariales, científicos y expertos internacionales, según recoge ecosistemastartup.com.
El diagnóstico apunta a un problema de ejecución, no de falta de planes. El país cuenta con universidades, ingenieros e investigadores competitivos, pero falla en tres frentes: la retención de talento, la conexión entre investigación y empresa y la cobertura de perfiles técnicos especializados.
En infraestructura, las renovables y las conexiones europeas abren la puerta a atraer centros de datos e industria electrificada. El límite está en la disponibilidad de conexión a la red, el almacenamiento y los plazos de las infraestructuras, que pueden diluir esa ventaja.
En industria, España tiene fabricantes competitivos en automoción, componentes, maquinaria y aeroespacial. El reto es aumentar la inversión tecnológica, la automatización y el peso de los productos propios de alto valor añadido. En grandes empresas, España es igual o más productiva que su entorno, según se matizó en el foro.
El foro identifica la política de corto plazo como un riesgo institucional. La polarización incentiva a los partidos a centrarse en el siguiente ciclo electoral y desplaza debates decisivos: productividad, formación técnica, industria, energía e innovación.
«El problema no es discutir de política, sino que las prioridades estratégicas cambien con cada ciclo»
La OCDE señala la necesidad de reducir trabas administrativas, facilitar que las pymes crezcan y simplificar el acceso al apoyo público para I+D. Construir capacidades en semiconductores, robótica, IA o biotecnología exige inversiones plurianuales y decisiones que sobrevivan a varios gobiernos.
La Comisión Europea, en su informe de la Década Digital de 2026, reconoce las fortalezas de España en conectividad, competencias digitales y servicios públicos, pero advierte que el país no aprovecha plenamente esas ventajas en las empresas ni en la disponibilidad de especialistas TIC. La Comisión recomienda mejorar la innovación empresarial, facilitar el crecimiento de las tecnológicas y reforzar la relación entre ciencia y negocio.
El riesgo real es crecer sin ganar productividad. La OCDE identifica la productividad y el crecimiento de las pymes como retos esenciales para que España converja en renta con las economías más avanzadas. El escenario favorable pasa porque la IA y la automatización eleven la productividad; el adversario, por quedarse en consumir tecnología ajena sin generar propiedad intelectual propia.

