El presidente de Estados Unidos reclama un nuevo dirigente en Kiev y confirma un pacto para devolver al mercado más de 1,8 millones de toneladas de gasóleo ruso, con efecto directo en el precio del carburante en España.
Donald Trump pidió este sábado un nuevo presidente para Ucrania y responsabilizó a Volodímir Zelenski de los ataques ucranianos contra refinerías rusas, según publica moncloa.com. Lo hizo desde la base militar de Andrews, en Maryland, después de que Washington anunciara un acuerdo para elevar el suministro de diésel ruso a los mercados internacionales tras levantar las sanciones sobre esas exportaciones.
El mandatario estadounidense cifró el primer envío en más de 300.000 toneladas de combustible, a las que se sumarían otras 500.000 toneladas a lo largo de noviembre y un millón más en una fase posterior. En total, más de 1,8 millones de toneladas que volverán a circular por el mercado global.
«Creo que ha llegado el momento de que Ucrania tenga un nuevo presidente», declaró Trump ante la prensa.
El mensaje a Moscú fue explícito. «Le hemos dicho a Zelenski: puedes hacer lo que quieras a Rusia, pero no ataques las refinerías, porque eso supone un problema para el mundo», resumió. Su argumento es económico: los bombardeos ucranianos tensionan el suministro mundial de carburante y castigan a la agricultura y la ganadería estadounidenses.
La secuencia diplomática arrancó el viernes 9 de octubre con una reunión en Miami entre delegaciones de Estados Unidos, Ucrania y Europa, en la que participaron representantes de Reino Unido, Francia, Alemania, la Comisión Europea y la OTAN. El enviado estadounidense Steve Witkoff planteó explorar vías para acercar el final de la guerra antes del invierno boreal.
El Kremlin confirmó que Vladímir Putin recibió por teléfono las propuestas de Trump y las acogió «con comprensión», sin desvelar su contenido. Zelenski respondió desde Kiev que levantar las restricciones beneficia a Moscú mientras continúa la ofensiva y advirtió de que la medida puede alargar el conflicto.
Los ataques no se detuvieron. Un bombardeo ruso contra Zaporiyia dejó 20 muertos, entre ellos tres niños, según los servicios estatales de emergencia. En Dnipropetrovsk murió un niño de 11 años por un ataque con drones y en Kiev se registraron cortes de electricidad, según la compañía energética DTEK.
El movimiento tiene una traducción directa para España. El gasóleo se compra y se vende en un mercado global, de modo que cada barril ruso que entra o sale mueve la factura del transportista. El diésel es el carburante que sostiene la logística, la distribución y buena parte del campo español.
Conviene precisar un matiz. Desde febrero de 2023, la Unión Europea prohíbe importar diésel ruso por vía marítima, así que España no compra gasóleo directamente a Moscú. Pero el precio se fija en un mercado único y ahí influye cada decisión que se toma en Washington. España importa prácticamente todo su crudo y buena parte del diésel que refina.
Ya ocurrió en 2022. La invasión a gran escala de Ucrania disparó el precio del gasóleo en Europa y España respondió con una bonificación de 20 céntimos por litro aprobada en abril de aquel año. Entonces Bruselas asumió un coste energético para castigar a Moscú; ahora es Washington quien mueve ficha en sentido contrario, en plena negociación para cerrar la guerra.
Para España, el desenlace no es ajeno. Entrena a militares ucranianos en Toledo dentro de la misión europea y ha comprometido ayuda militar y humanitaria, de modo que el pulso entre Washington y Kiev toca a su industria, a su campo y a su posición en la Unión Europea.
El calendario ofrece dos pruebas. Las entregas de 500.000 toneladas anunciadas para noviembre marcarán el tono del mercado, y queda por comprobar si Bruselas acompaña a Washington o mantiene sus propias sanciones a las exportaciones rusas de combustible. La pregunta para el bolsillo español es cuánto diésel ruso vuelve al mercado y a qué precio llega al Mediterráneo.

