El sector dental español vive un proceso de concentración empresarial impulsado por el capital internacional. Donte Group cerró 2025 con 427 millones de facturación y 440 clínicas, y prevé alcanzar 600 y 700 millones en 2030.
La odontología española está dejando de ser un negocio de profesionales individuales para convertirse en un mercado de organizaciones. El economista y profesor de IE Business School Gabriel Bellomusto sostiene que el principal cambio será "el valor que adquiere la clínica dental como organización", según publica diariosigloxxi.com.
Los datos que maneja el sector apuntan en esa dirección. Donte Group cerró el ejercicio 2025 con una facturación superior a 427 millones de euros, un crecimiento cercano al 11 % respecto al año anterior, según los resultados publicados por la compañía en mayo de 2026. La empresa cuenta con 440 clínicas propias y más de 5.600 profesionales, incluidos odontólogos colaboradores.
Su plan estratégico contempla alcanzar las 600 clínicas y superar los 700 millones de euros de ingresos en 2030. En paralelo, la operación anunciada por Ontario Teachers' para adquirir Donte Group valoró la compañía en aproximadamente 1.000 millones de euros, una cifra que da medida del interés de los inversores institucionales por el sector.
El mercado español es lo bastante grande para atraer ese capital. El Observatorio del Sector Sanitario Privado 2026, elaborado por la Fundación IDIS con datos del Registro General de Centros, Servicios y Establecimientos Sanitarios (REGCESS), sitúa el número de clínicas dentales privadas en España en torno a 22.800 establecimientos.
"La entrada de grandes capitales no obliga a todas las clínicas a ser más grandes, pero sí a estar mejor gestionadas y claramente diferenciadas", afirma Bellomusto.
Esa exigencia de gestión choca con un mercado laboral que no deja de sumar profesionales. Según la Estadística de Profesionales Sanitarios Colegiados publicada por el INE en 2026, España alcanzó los 43.672 dentistas colegiados en 2025, un incremento del 1,9 % respecto al año anterior.
El Consejo General de Dentistas lleva años advirtiendo del exceso de odontólogos en relación con la demanda asistencial y de la necesidad de adecuar la formación de nuevos profesionales a las necesidades reales de atención bucodental.
Bellomusto matiza que la saturación no debe medirse únicamente contando profesionales. Hay que analizar la densidad de dentistas por población, su distribución territorial, la frecuencia de utilización de servicios dentales, la renta disponible de los pacientes y la evolución de la demanda de tratamientos.
Cuando la oferta profesional crece y la demanda no lo hace al mismo ritmo, aparecen presiones sobre precios, productividad y remuneración. Por eso, según el experto, una clínica no puede depender solo de captar más pacientes mediante publicidad o promociones: necesita mejorar la tasa de aceptación de tratamientos, la ocupación efectiva de gabinetes, la recurrencia de pacientes y la productividad clínica.
"En un mercado con una oferta profesional creciente, el modelo de gestión y la diferenciación dejan de ser una opción comercial para convertirse en factores esenciales de sostenibilidad", señala.
Los inversores institucionales buscan organizaciones con capacidad de crecimiento, flujos de caja recurrentes y modelos operativos escalables. Bellomusto detalla que los indicadores que analizan son el EBITDA recurrente, la conversión de EBITDA en caja, el CAPEX de mantenimiento, el capital circulante, el endeudamiento y el retorno sobre el capital invertido. También distinguen entre crecimiento orgánico y crecimiento inorgánico.
El impacto de esta transformación no se limita a las clínicas. Fabricantes de implantes, compañías de ortodoncia invisible y laboratorios dentales afrontan un escenario en el que la capacidad para establecer alianzas estratégicas y diferenciarse resulta cada vez más determinante.

