El consejero delegado de Seat, Markus Haupt, reconoce que la marca podría desaparecer después de 2030, aunque no hay decisión tomada. La planta de Martorell mantiene la producción de eléctricos hasta febrero y casi mil contrataciones recientes.
El consejero delegado de Seat y Cupra, Markus Haupt, ha admitido que la continuidad de la marca Seat no está garantizada más allá de 2030, aunque ha asegurado que «no se ha tomado ninguna decisión todavía». Lo ha dicho durante el Salón del Automóvil de París, que abrió este lunes con la jornada de prensa y recibe al público del 13 al 18 de octubre, según publica catalunyapress.es.
La filtración del semanario alemán WirtschaftsWoche el pasado 3 de septiembre apuntaba a una retirada ordenada de Seat a finales de 2029, sin cuestionar el futuro de Cupra. La compañía negó entonces cualquier decisión, y el comité de empresa calificó la posibilidad de inaceptable. Haupt ha desmentido ahora esa información, pero ha situado el horizonte «más allá de 2030» como el momento en el que la marca podría no continuar.
El directivo ha explicado que la regulación europea condicionará el margen de maniobra: «La regulación es la que va a marcar el camino». A ese factor se suman la evolución de la demanda y el coste de desarrollar nuevos modelos.
«Tenemos una estrategia clara mirando hacia el futuro, donde tenemos a Cupra como motor de crecimiento de esta compañía que es Seat S.A.»
Los resultados de los nueve primeros meses, publicados el mismo día por el grupo, muestran trayectorias divergentes. El tercer trimestre cerró con 133.700 entregas conjuntas, un 2,3% menos interanual. El Ibiza sigue siendo el modelo más vendido, mientras que Cupra vendió 23.900 coches en España, un 23% más. La compañía acumula más de 100.000 pedidos del Raval y el ID. Polo en conjunto.
Haupt ha justificado que la electrificación se haya concentrado en Cupra porque ofrece «un beneficio por vehículo superior» y es la marca con mejores márgenes del grupo. La hoja de ruta de Seat pasa por mantener las actualizaciones previstas, con versiones híbridas ligeras del Ibiza y el Arona, ambos fabricados en Martorell, cuya producción está prevista para 2027. En cambio, descarta por ahora nuevos modelos eléctricos de la marca: la inversión necesaria sería «un esfuerzo muy grande para el grupo y para esta compañía».
Cupra no prevé lanzar modelos completamente nuevos antes de 2030, cuando se espera la plataforma SSP del grupo, que según Haupt no llegará antes de que termine la década. El prototipo Cupra Tindaya apunta al lenguaje de diseño de esa etapa. Hasta entonces, el plan consiste en exprimir la gama actual y recuperar las inversiones hechas. El peso de la estrategia recae en el Raval, con precios desde unos 25.000 euros. «La estrategia de electrificación pasa por el Cupra Raval», ha resumido Haupt. La compañía aspira a que supere las 100.000 unidades el próximo año y se convierta en el Cupra más vendido.
La planta de Martorell trabaja a dos turnos y medio, con la producción de los nuevos eléctricos urbanos comprometida hasta febrero y casi mil contrataciones recientes. La fábrica prevé alcanzar en 2024 una producción récord, pero la decisión sobre el futuro de la marca sigue pendiente de Wolfsburg.

