Las familias españolas destinan de media el 39% de sus ingresos netos al alquiler, según Idealista, frente al 29% que exige la compra. En Palma el esfuerzo llega al 45% y en la provincia de Málaga al 58%.
El alquiler se ha convertido en el gasto más gravoso para los hogares españoles. Las familias destinan de media el 39% de sus ingresos netos mensuales al pago de la renta, según el estudio que Idealista publicó este mes con datos del segundo trimestre de 2026, recogido por euribor.com.es. La cifra supera en diez puntos el esfuerzo que exige la compra de vivienda, que se sitúa en el 29% de los ingresos.
El umbral que los organismos financieros consideran razonable para no comprometer la estabilidad de un hogar es del 30%. El alquiler lo rebasa en nueve puntos de media y lo desborda en varias provincias. En Palma el esfuerzo alcanza el 45% y en la provincia de Málaga llega al 58%, según el informe.
Por capitales, Málaga se sitúa en el 40%, Valencia en el 39%, Madrid y Alicante en el 38%, Barcelona y Segovia en el 34%, y Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria en el 31%. En el extremo opuesto, Ciudad Real y Teruel registran un esfuerzo del 19%.
El Banco de España ha advertido de un déficit estructural de vivienda que podría alcanzar el millón de unidades en 2028. Los analistas de Funcas atribuyen la raíz del problema a la escasez de oferta: España lleva más de una década construyendo menos vivienda nueva de la que necesita para absorber la creación de hogares.
«2027 podría traer una crisis de acceso a la vivienda sin precedentes si no se corrige la trayectoria actual»
Así lo advirtió Sergio Gutiérrez, diputado y portavoz en materia de vivienda. Los datos de Idealista confirman que la tendencia no se ha frenado en el segundo trimestre de 2026.
El colectivo más afectado es el de los jóvenes que buscan emanciparse. Cuando alguien que se independiza por primera vez debe destinar cerca de cuatro de cada diez euros que gana al alquiler, decisiones como formar una familia o cambiar de ciudad para mejorar profesionalmente quedan condicionadas o aplazadas. El fenómeno también golpea a familias ya constituidas que ven reducida su capacidad de ahorro mes a mes y que, en provincias como Málaga, recurren a ayuda familiar, comparten vivienda de forma forzosa o se desplazan a la periferia.
El deterioro no ha sido repentino. A lo largo de los últimos doce meses, distintos informes sectoriales han documentado subidas de precios de doble dígito en ciudades intermedias que hasta hace poco se consideraban refugios de asequibilidad frente a Madrid o Barcelona.

