Emilio Baena, exfuncionario de Hacienda, ha renunciado a su plaza fija para asesorar a particulares y empresarios. Explica que su trabajo no le permitía desarrollar todo su potencial.
Según recoge El Periódico, Emilio Baena, exfuncionario de Hacienda, ha dejado su plaza fija para dedicarse a asesorar a particulares, familias y empresarios en sus obligaciones fiscales y en sus trámites con la Administración.
Antes de dar el paso, su idea era pedir una excedencia y viajar. Sin embargo, según explica, no sentía que estaba ayudando a la gente:
«No sentía que estaba dándolo todo, no sentía que estaba ayudando a la gente».
Pese a tener una plaza fija, consideraba que su trabajo no le permitía desarrollar todo su potencial. Por eso decidió aprovechar la experiencia adquirida en la Administración para emprender una nueva trayectoria profesional.
«Estaba demasiado cómodo. La estabilidad está bien hasta que se convierte en una jaula de oro».
Ahora atiende a particulares, familias y empresarios que necesitan entender sus obligaciones fiscales y relacionarse con la Administración. En esta transición ha sido decisiva la influencia de Diego Moya, arquitecto patrimonial, a quien agradece haberle ayudado a dar el paso.
Su caso plantea hasta qué punto compensa la seguridad de un empleo público cuando falta satisfacción personal.

