Solo el 10% de los primeros ejecutivos españoles estima que la IA genera ya entre un 1% y un 10% de los ingresos de su compañía, frente al 27% en Europa y el mundo. El dato refleja una adopción amplia pero una monetización todavía limitada.
Los CEOs españoles están elevando el listón sobre la inteligencia artificial. Ya no basta con poner en marcha proyectos: exigen resultados cuantificables, integración real en los procesos y justificación de la inversión. La tendencia se refleja en el CEO Agenda 2026, elaborado por Oliver Wyman Forum junto con NYSE a partir de 415 primeros ejecutivos de todo el mundo, según publica laecuaciondigital.com.
La muestra representa aproximadamente el 10% de la capitalización bursátil global e incluye compañías equivalentes a alrededor del 30% del Ibex 35. El estudio constata que el despliegue de IA avanza, pero su capacidad para producir un retorno cuantificable sigue siendo desigual.
La brecha es visible al medir la contribución de la tecnología a los ingresos. Solo el 10% de los CEOs españoles encuestados estima que la IA genera ya entre un 1% y un 10% de los ingresos de su organización. En Europa y en el conjunto mundial, ese porcentaje ronda el 27%.
En España, los casos de uso se concentran más en productividad y control del riesgo, mientras que el desarrollo de nuevos productos y servicios tiene un peso menor. El patrón explica por qué el impacto económico aparece antes en variables internas, como tiempos de ejecución, costes o eficiencia de procesos, que en nuevas fuentes de facturación.
El estudio no identifica entre la muestra española despliegues de IA a escala en analítica y previsión. En planificación estratégica predominan todavía las fases de exploración y piloto. Extender una tecnología desde casos concretos hasta procesos completos sigue siendo una de las barreras para obtener resultados.
Los datos globales muestran que esa diferencia de madurez tiene consecuencias económicas. Entre las organizaciones más avanzadas en el despliegue de IA, el 49% de los CEOs afirma que las inversiones cumplen o superan sus expectativas de retorno, frente al 17% entre las empresas en fases menos desarrolladas.
Escalar implica algo más que aumentar usuarios. Requiere incorporar los sistemas a procesos de negocio, disponer de datos adecuados, modificar flujos de trabajo y establecer métricas que permitan comprobar si una aplicación reduce costes, aumenta la productividad, mejora una decisión o genera ingresos adicionales.
Ese paso eleva las exigencias de las direcciones generales. El crecimiento sigue entre las prioridades, pero comparte recursos con la eficiencia y la excelencia operativa. En Europa, el 61% de los CEOs sitúa la gestión de costes entre sus prioridades para los próximos uno o dos años. España muestra una orientación marcada hacia la transformación a largo plazo: el 60% la incluye entre sus tres prioridades y el 50% señala la inversión orgánica en nuevas fuentes de ingresos.
«La agenda del CEO exige crecer desde una base operativa más sólida, con mayor control del riesgo y con una aproximación mucho más realista al impacto de la tecnología»
Así lo resumió Alberto Mateos, socio y líder de la plataforma de IA y Servicios Financieros de Oliver Wyman para España y Portugal, durante el Foro La Toja-Vínculo Atlántico celebrado el 2 de octubre. En una mesa sobre economía española participaron también Fina Lladós, presidenta de Farmaindustria, y David Bláquez, responsable de Políticas Públicas de AWS para España y Portugal.
La extensión de la IA hacia procesos operativos aumenta las dependencias sobre datos, infraestructura y sistemas corporativos. La ciberseguridad y la protección de datos preocupan ya al 40% de los CEOs europeos incluidos en el estudio.

