El consejero delegado de Indra, Josep Maria Recasens, defiende un modelo de empresas tractoras que integren a proveedores para ganar escala. La compañía prevé multiplicar por cuatro su huella industrial entre 2024 y 2027.
El consejero delegado de Indra, Josep Maria Recasens, ha defendido este viernes en el Foro La Toja un modelo de crecimiento basado en empresas tractoras que integren a proveedores, tecnológicas y compañías especializadas, en lugar de absorber al resto del tejido industrial. Según publica murciaeconomia.com, Recasens ha rechazado que Indra aspire a convertirse en un campeón nacional a costa de fagocitar al sector.
«Cuando tienes un campeón nacional, tienes muchos perdedores nacionales»
El directivo ha señalado que España necesita «líderes, tractores e integradores» capaces de coordinar el ecosistema industrial para competir en la misma mesa que los grandes grupos europeos. La intervención se produce días después de que Indra fusionara sus negocios de Defensa y Espacio en una única dirección general, encabezada por Juan Ramón Hernández, como paso previo a su nuevo plan estratégico.
La compañía ha fijado entre sus objetivos multiplicar por cuatro su huella industrial entre 2024 y 2027, superando los diez centros de producción y los 100.000 metros cuadrados de superficie industrial. Este crecimiento se apoyará en una red de proveedores nacionales y mantendrá más del 80% del contenido industrial vinculado a España, según Recasens.
La estrategia ya se refleja en programas adjudicados a Indra, que participa en sistemas de defensa aérea, vehículos militares, sistemas espaciales y drones tácticos para las Fuerzas Armadas. En septiembre anunció un programa para desarrollar y fabricar 147 aeronaves no tripuladas de diseño español, con participación de empresas, universidades y centros tecnológicos de varias comunidades autónomas.
Indra cerró el primer semestre de 2026 con una cartera de pedidos de 20.533 millones de euros, un 117% más que un año antes. La contratación alcanzó los 5.010 millones, un 58% más, y los ingresos crecieron un 30%, hasta los 3.179 millones. El negocio de Defensa fue el que más avanzó, con un incremento de ingresos del 103% interanual. Recasens ya advirtió este verano de que determinadas áreas del grupo tendrán que multiplicar su capacidad de entrega entre seis y diez veces para responder a los nuevos contratos.
La compañía atraviesa una profunda reorganización interna. El pasado 29 de septiembre, el consejo de administración aprobó la salida de cinco altos directivos y redujo su comité de dirección a diez responsables con reporte directo al consejero delegado. Entre los cambios figura la integración de Defensa y Espacio en una sola dirección y la creación de una nueva Dirección General de Estrategia, Tecnología y Producto. El objetivo es preparar la estructura para el nuevo plan estratégico que Indra presentará el próximo 25 de noviembre, con el que concretará cómo afrontará el crecimiento previsto en defensa, espacio y tecnología.
Sobre la soberanía tecnológica, Recasens ha defendido una visión menos rígida: Europa no necesita producir todos los componentes dentro de sus fronteras, pero sí disponer de alternativas y capacidades propias para decidir sobre los elementos estratégicos de su cadena de valor. Ha puesto como ejemplo los semiconductores, ámbito en el que considera inevitable mantener dependencia exterior durante años. El objetivo, según su planteamiento, es garantizar capacidad de decisión sobre datos, energía, infraestructuras digitales y componentes críticos.
Recasens también ha advertido del riesgo de que Europa conserve empresas y aplicaciones propias pero pierda el control de los elementos que sostienen la cadena tecnológica, desde los chips y centros de datos hasta la energía necesaria para operar los sistemas. Ha comparado esta situación con la automoción europea, donde existen grandes fabricantes y plantas industriales pero parte de las materias primas, componentes electrónicos y procesos de refinado dependen de terceros países. Por ello, ha reclamado una estrategia europea coordinada y un marco regulatorio común que evite estándares diferentes entre Estados.

