La compañía desvelará su hoja de ruta para la próxima etapa el 25 de noviembre, con el cumplimiento de los programas militares, las alianzas industriales y el futuro de Minsait como principales incógnitas.
Indra presentará el próximo 25 de noviembre su nuevo plan estratégico, según ha podido saber este medio a través de la información publicada por goaragon.es. La compañía que preside Ángel Simón y dirige Josep Maria Recasens desvelará así la hoja de ruta que tomará el relevo del plan Leading the Future, vigente para el periodo 2024-2026.
El nuevo documento llega en un momento de crecimiento acelerado. Indra cerró 2025 con unos ingresos de 5.457 millones de euros, un 13% más que el año anterior, y para el cierre de 2026 trabaja con la previsión de superar los 7.000 millones. Esa evolución, más rápida de lo previsto, ha llevado a la compañía a preparar una nueva etapa estratégica.
El anterior plan se había fijado como objetivo alcanzar más de 6.000 millones de euros de facturación en 2026 y llegar a los 10.000 millones en 2030, además de convertir a Indra en coordinador del ecosistema español de defensa y aeroespacial.
Una de las prioridades adelantadas por la cúpula directiva es el cumplimiento de los programas industriales y, en particular, de sus calendarios de entrega. Según ha señalado Simón, el objetivo es el cumplimiento riguroso de los tiempos de entrega, mientras que Recasens ha defendido que la credibilidad industrial debe construirse sobre la capacidad de entregar los programas en plazo.
La transformación de Indra modifica progresivamente su posición en la industria española. La compañía tiene una trayectoria consolidada en radares, guerra electrónica, sistemas de mando y control, simulación, gestión del tráfico aéreo y tecnologías embarcadas, y en los últimos años ha ampliado su presencia hacia sistemas completos y capacidades industriales de mayor escala.
El plan Leading the Future ya identificó seis grandes categorías tecnológicas para su negocio de defensa: radar, defensa electrónica, electroóptica, mando y control, comunicaciones y simulación. También planteó inversiones superiores a 3.000 millones de euros en I+D+i hasta 2030.
A ese proceso se han sumado operaciones corporativas. Uno de los movimientos más relevantes ha sido el refuerzo de su posición en Tess Defence, responsable del programa VCR 8×8 Dragón, mientras la compañía aumentaba su actividad industrial terrestre.
Otro de los interrogantes que deberá despejar la nueva estrategia es el modelo de colaboración con el resto del tejido industrial español. Indra ha manifestado que las alianzas serán necesarias para afrontar el crecimiento previsto y unos programas tecnológicos cada vez más complejos. Entre los movimientos sobre la mesa está un posible acercamiento con Santa Bárbara Sistemas. Ambas compañías mantienen diferencias en torno a algunos grandes programas terrestres y de artillería, pero han explorado fórmulas de colaboración industrial, incluida la posibilidad de constituir una empresa conjunta.
El nuevo plan tendrá que aclarar también el papel de Minsait dentro del grupo. El negocio de tecnologías de la información y transformación digital sigue representando una parte muy relevante de los ingresos de Indra, aunque la compañía ha iniciado algunas desinversiones para concentrar recursos en las áreas consideradas estratégicas: defensa, espacio, gestión del tráfico aéreo, movilidad, inteligencia artificial, ciberseguridad y tecnologías digitales avanzadas. Indra pretende además desarrollar capacidades en campos como sistemas antidrón, vehículos aéreos no tripulados y satélites.

