Santander, BBVA, Sabadell y Kutxabank han colocado cédulas hipotecarias por 9.500 millones de euros en lo que va de 2026. Es la cifra más alta desde 2016.
Según recoge Expansión, Santander, BBVA, Sabadell y Kutxabank han colocado este año 9.500 millones de euros en cédulas hipotecarias, un 245% más que en el conjunto de 2025. Las emisiones superan con holgura las previsiones con las que los bancos empezaron el curso.
El volumen contrasta con los años recientes. En 2021 hubo una sola emisión, de Eurocaja Rural por 700 millones, y en 2024 y 2025 no se superaron los 3.000 millones. Entre 2002 y 2016 las cédulas no bajaron de los 10.000 millones anuales y en 2006 llegaron a rozar los 73.000 millones.
Santander calculó a principios de año que le bastaría con emitir entre 500 y 3.000 millones. Ya acumula 4.750 millones, más de la mitad del total del sector.
BBVA no contemplaba las cédulas en su plan de financiación inicial de 2026 y no había emitido en 2024 ni en 2025. Ahora suma 2.250 millones y es el segundo emisor del ejercicio.
Sabadell anunció a principios de año que sería un emisor «oportunista», sin cifras concretas. Hasta ahora ha realizado dos colocaciones, ambas con garantía hipotecaria, por un total de 1.250 millones. La entidad dispone de recursos tras la venta de TSB a Santander.
Kutxabank cerró hace poco una operación de 750 millones. Según los datos históricos de Dealogic, con ella el sector alcanza el mayor volumen emitido desde los 14.120 millones de 2016.
Los costes son bajos. Las entidades colocan las cédulas con diferenciales de entre 14 y 30 puntos básicos sobre el midswap, según el plazo, frente a los 70 a más de 100 puntos básicos de los bonos sénior. El midswap ha subido por el endurecimiento de la política monetaria del Banco Central Europeo, lo que hace más atractivo este producto para los inversores.
La necesidad de liquidez también impulsa las emisiones. Santander, BBVA y Sabadell están prestando más de lo previsto, lo que eleva sus necesidades de recursos. En los últimos años, esa liquidez llegó sobre todo a través de emisiones más caras que los bancos hacían para cumplir requisitos de deuda anticrisis. Ahora, con esos colchones ya llenos, les basta con refinanciarlos y recurren a las cédulas, la fuente de financiación más barata disponible.
Las cédulas están garantizadas por la cartera hipotecaria de cada banco y, según la información publicada, nunca ha habido un impago.

