jueves, 22 de octubre de 2026

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Faltan 750.000 viviendas en España y el déficit podría rozar el millón en 2030

El Banco de España estima que faltan 750.000 casas en España y que el desfase podría llegar al millón en 2030 si se mantienen las tendencias demográficas actuales.

Álvaro Sáez Ferrer
Álvaro Sáez Ferrer
· 2 min de lectura

El Banco de España calcula que faltan unas 750.000 casas para cubrir la demanda acumulada. Advierte de que el desfase podría alcanzar el millón de inmuebles en 2030 si se mantienen las tendencias demográficas actuales.

El Banco de España calcula que faltan unas 750.000 casas para cubrir la demanda acumulada en España, según publica mundiario.com. El organismo advierte de que el desfase podría alcanzar el millón de inmuebles en 2030 si continúan las tendencias demográficas actuales.

El problema no se resuelve solo con levantar edificios. La escasez de mano de obra, los largos procedimientos urbanísticos y las dificultades para atraer inversión limitan la capacidad de construcción. Además, producir más viviendas no bastará si no se sitúan donde hacen falta o si sus precios siguen fuera del alcance de buena parte de la población.

La presión no es igual en todo el territorio. Murcia, Canarias y la Comunidad Valenciana figuran entre las regiones que más necesidades residenciales han acumulado en los últimos cinco años. Madrid y Cataluña también presentan un desequilibrio persistente entre la creación de hogares y la construcción de nuevas casas.

La ubicación importa tanto como el volumen. Construir lejos de los centros de trabajo, los servicios y el transporte público puede abaratar el suelo, pero traslada el coste a los desplazamientos diarios de las familias. Una alternativa es aprovechar las ciudades existentes con edificios más altos y barrios compactos, y adaptar el tamaño de las viviendas a la renta actual. Los pisos de 50 o 60 metros cuadrados podrían ganar peso frente a superficies mayores, aunque eso exige revisar las normas urbanísticas.

El sector de la construcción tiene actualmente menos de 1,5 millones de trabajadores, frente a los 2,7 millones que llegó a reunir durante el auge inmobiliario. Las empresas promotoras reclaman financiación suficiente y seguridad regulatoria, y advierten del debilitamiento de numerosas pymes contratistas, imprescindibles para ejecutar las obras.

Los plazos administrativos son otro cuello de botella. Según la Confederación Nacional de la Construcción, un desarrollo urbanístico puede prolongarse entre ocho y quince años.

Para acelerar la oferta, el texto apunta a recuperar parte de las viviendas vacías mediante reformas y a movilizar inmuebles públicos. El mayor reto es que una parte significativa de las nuevas promociones tenga precios asequibles, lo que puede requerir financiación, suelo o participación pública.

Álvaro Sáez Ferrer

Escrito por

Álvaro Sáez Ferrer

Redactor

Economista por ICADE y una de las pocas personas que disfruta leyendo la ley de presupuestos. Cafetero, padre a tiempo completo y azote de la letra pequeña; en Diario Empresas escribe de economía y fiscalidad.