Los ministros de Finanzas de la UE aprueban una posición que deja fuera de la supervisión directa de ESMA a cuatro centros de negociación, entre ellos Deutsche Börse y BME. La Comisión critica que el acuerdo queda «muy por debajo» de la ambición necesaria.
Los ministros de Finanzas de la Unión Europea han aprobado este viernes los elementos clave de su posición negociadora sobre la integración de los mercados de capitales, un acuerdo que amplía las competencias de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA) pero que queda lejos de la propuesta inicial de Bruselas. Según ha podido saber La Vanguardia, el pacto excluye de la supervisión directa de ESMA a cuatro centros de negociación, tres cámaras de contrapartida y dos depositarios de valores, firmas que la Comisión considera «claramente significativas».
La comisaria europea de Servicios Financieros, la portuguesa Maria Luís Albuquerque, ha lamentado profundamente que el compromiso alcanzado «se quede muy por debajo del nivel de ambición necesario para alcanzar los objetivos del paquete de integración y supervisión de los mercados». En la práctica, la exclusión de estos operadores supone que serán menos las entidades bajo control directo de ESMA, con sede en París.
«Desincentiva que los operadores alcancen una dimensión suficiente a escala europea»
Albuquerque ha advertido de que el acuerdo envía «la señal equivocada» porque desincentiva que los operadores alcancen una dimensión suficiente a escala europea. El texto, liderado por la presidencia irlandesa del Consejo de la UE, mantiene la supervisión directa de ESMA sobre las grandes plataformas de negociación, cámaras de contrapartida central, depositarios de valores y todos los proveedores de criptoactivos, pero limita los controles a los mayores proveedores de criptoactivos y modifica los criterios para clasificar al resto de firmas como significativas.
El acuerdo también otorga un mayor papel a los supervisores nacionales, como la CNMV española, en una junta que podrá pedir ser consultada antes de tomar decisiones importantes. El ministro español de Economía y vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, ha votado a favor del acuerdo como un paso importante en la «buena dirección», aunque ha reconocido que habría preferido una mayor ambición en algunos aspectos.
La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, ha compartido las «preocupaciones» del Ejecutivo comunitario. El comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, ha reconocido que le hubiera gustado un resultado más ambicioso, pero ha valorado el acuerdo como un paso importante en las negociaciones. Ahora la pelota pasa al tejado del Parlamento Europeo, que podría ser más duro que los Estados miembros.

