La plataforma de pagos instantáneos cumple una década desde su fundación en 2016 por 29 entidades españolas. Bruselas la impulsa para reducir la dependencia de Estados Unidos en los pagos digitales.
Bizum celebra esta semana su décimo aniversario. La plataforma de pagos instantáneos, creada en 2016 por 29 entidades de crédito españolas, se ha convertido en un instrumento que la Unión Europea quiere aprovechar para ganar soberanía estratégica en el ámbito de los pagos, según publica elperiodico.com.
En su primer año, a comienzos de diciembre de 2016, Bizum ya contaba con más de 230.000 clientes que habían realizado más de 185.000 operaciones, movilizando 7,5 millones de euros. La adopción inicial fue positiva y anticipó un crecimiento exponencial posterior.
La estructura de propiedad de la 'joint venture' está liderada por CaixaBank, con un 24% del capital. Santander y BBVA poseen participaciones de entre el 18% y el 20%. Otras entidades mantienen porcentajes minoritarios en función de su tamaño.
En 2019, Bizum dio un salto significativo al habilitar los pagos en comercios electrónicos. Hasta entonces, la plataforma solo permitía transferencias instantáneas entre particulares usando el número de teléfono. Con la entrada en el comercio online, Bizum empezó a competir con tarjetas y PayPal.
A finales de 2019, la plataforma ya permitía pagar en más de 250 comercios electrónicos y lanzó la 'clave Bizum', un código asociado al teléfono para facilitar las compras en línea. Entre las primeras empresas en adoptarlo estuvieron Iberdrola, Yelmo, Alsa, Decathlon, Baleària y Logitravel.
La pandemia de 2020 aceleró el uso de los pagos digitales y consolidó a Bizum como una alternativa a los sistemas tradicionales. Ahora, la Unión Europea trabaja en soluciones autóctonas para reducir la dependencia de Estados Unidos en los pagos, tanto en línea como en el comercio físico, y ha potenciado el desarrollo de Bizum como parte de ese objetivo.
Con una década de recorrido, Bizum se ha consolidado como un estándar en España y mira hacia un papel más relevante en el ámbito europeo. La plataforma sigue siendo propiedad de la banca española y su evolución dependerá de cómo avance la estrategia de soberanía tecnológica de Bruselas.

