El Tesoro ya paga más del 4% por su bono a diez años, cuando en enero le bastaba el 3%. El mercado sigue de cerca la promesa de Feijóo de auditar las cuentas públicas.
El Tesoro paga ya más del 4% por el bono español a diez años, frente al 3% que necesitaba en enero. Según publica merca2.es, el encarecimiento de la deuda coincide con la promesa de Alberto Núñez Feijóo de auditar las cuentas públicas si llega a La Moncloa.
El líder del PP ha repetido esa idea durante la precampaña y apunta a la Intervención General del Estado, órgano que ha dependido del Ministerio de Hacienda. Si la revisión encuentra un desfase mayor que el declarado, el Tesoro tendrá que financiarse en un mercado que ya no mira a España con la misma tolerancia de hace nueve meses.
Los datos oficiales ya apuntan a problemas. La AIReF considera incumplida la regla europea de gasto, y el Banco de España coincide en ese diagnóstico. Según el organismo que dirige la AIReF, en un escenario de tensión sostenida el gasto por intereses subiría hasta entre 67.200 y 73.200 millones de euros en 2030, frente a los 58.300 millones del escenario base.
Ese sobrecoste anual, de entre 9.000 y 15.000 millones de euros, tendría que salir de otras partidas, como el gasto social, la inversión o la defensa.
David López Salido, director general de Economía del Banco de España, advierte en su informe mensual del riesgo de contagio:
«El deterioro de las perspectivas de las finanzas públicas en varias economías avanzadas podría elevar las rentabilidades de su deuda soberana y endurecer las condiciones de financiación en España».
Según el texto del informe, España aparece como receptora de ese contagio y no como origen. Jeff Mueller, de Morgan Stanley, sostiene que un contagio desde Francia elevaría las primas de riesgo en el resto de Europa, también en economías con fundamentos más sólidos como España y Portugal.
El efecto llegaría a la bolsa por dos vías. La primera es la banca del IBEX, que mantiene una parte relevante de su cartera en deuda soberana. La segunda es el coste de financiación de las empresas cotizadas, que se referencia al bono a diez años con un diferencial, de modo que cada subida de 50 puntos básicos se refleja en la cuenta de resultados de las compañías con más deuda neta.
La prima de riesgo española está muy por debajo de los máximos de julio de 2012, cuando superó los 600 puntos básicos durante el rescate. Los precedentes también pesan: en 1996, el Gobierno de José María Aznar afloró las llamadas facturas en los cajones y el déficit de 1995 se cerró en el 6,79%, frente al 5,87% declarado por el Ejecutivo de Felipe González.
En 2004, Pedro Solbes reveló que el déficit de 2003 había cerrado en el 1,87%, por encima de lo declarado. En 2012, Cristóbal Montoro desveló que el déficit de 2011 alcanzaba el 9%, frente al 6% comprometido por Elena Salgado, y la prima de riesgo se tensó en los meses siguientes.

