El Ministerio de Hacienda aplaza de nuevo la entrada en vigor de Verifactu, que finalmente llegará en octubre de 2028. El objetivo es hacer coincidir el sistema con la factura electrónica obligatoria y evitar inversiones duplicadas a pymes y autónomos.
Las empresas y autónomos españoles dispondrán de dos años adicionales para adaptar sus programas de facturación a Verifactu. El Ministerio de Hacienda ha comunicado este lunes un nuevo aplazamiento que fija la entrada en vigor del reglamento en octubre de 2028, según publica La Razón. La medida busca alinear el calendario nacional con el de la factura electrónica obligatoria para las empresas y profesionales cuya facturación no supera los ocho millones de euros.
El cambio modifica un calendario que ya había sufrido un primer retraso. Verifactu estaba previsto inicialmente para 2026 y después se trasladó a 2027: el 1 de enero de 2027 para quienes tributan por el impuesto de sociedades y el 1 de julio de 2027 para el resto. Con la decisión comunicada ahora, las obligaciones pendientes del reglamento de sistemas informáticos de facturación se desplazan hasta octubre de 2028.
El aplazamiento no implica rebajar las exigencias técnicas. Hacienda sostiene que las garantías actuales se mantendrán en términos sustancialmente equivalentes. El objetivo es que pymes y autónomos, con menos recursos para afrontar cambios de software, formación y procesos administrativos, no tengan que adaptar sus sistemas varias veces en un periodo corto.
La decisión también abre la puerta a una nueva revisión técnica para encajar el sistema español con la futura normativa europea. Una vez alineados los calendarios nacionales, Hacienda abordará modificaciones para hacer converger los ámbitos de aplicación y determinados aspectos técnicos de Verifactu y la factura electrónica con el futuro reporte digital de la directiva ViDA, prevista para 2030.
El reglamento de Verifactu obliga a que los programas de facturación garanticen la integridad, conservación, accesibilidad, legibilidad, trazabilidad e inalterabilidad de los registros. Cada factura debe generar un registro que no pueda ser eliminado ni alterado, de forma que Hacienda disponga de información más fiable sobre las operaciones y se dificulte la ocultación de ventas. La directiva ViDA (VAT in the Digital Age) plantea una transformación del intercambio digital de información fiscal en la Unión Europea con horizonte 2030.
La Asociación Española de Asesores Fiscales (Aedaf) ha celebrado el aplazamiento y lo vincula con la hoja de ruta que presentó en junio para coordinar cuatro piezas: factura electrónica, Verifactu, el Suministro Inmediato de Información (SII) y la futura directiva europea ViDA. La asociación sostiene que esta coordinación permitirá reducir costes y evitar que las empresas acometan varias transformaciones tecnológicas sucesivas.
"Esta coordinación permitirá, además, alinear progresivamente el sistema español con el modelo de información digital que será obligatorio en el ámbito de la Unión Europea a partir de 2030 y que hasta ahora no estaba siendo suficientemente contemplado, evitando así sucesivas adaptaciones de los sistemas de facturación en un periodo muy reducido de tiempo", ha destacado la asociación.
Empresas y autónomos logran así el respiro que reclamaban junto a asesores fiscales y gestores administrativos, ya que a pocos meses de la entrada en vigor inicial muchos seguían sin estar preparados. El retraso reduce la presión inversora a corto plazo, aunque no elimina la obligación futura.
La nueva fecha de referencia para adaptar los sistemas de facturación a Verifactu queda fijada en octubre de 2028, en paralelo a la implantación de la factura electrónica obligatoria.

