El 97% de las pymes españolas ha adoptado la inteligencia artificial, según un informe de OpenAI. Sin embargo, el 39% no tiene una política formal que regule su uso, lo que expone datos sensibles.
La inteligencia artificial se ha extendido por las pymes españolas: el 97% ya la utiliza, según un informe de OpenAI recogido por emprendedores.es. De ellas, el 59% la emplea de forma regular y el 38% de manera ocasional. Además, un tercio de las empresas recurre a esta tecnología varias veces al día.
El tamaño de la plantilla influye: el 67% de las compañías con entre 50 y 250 empleados usa la IA regularmente, frente al 54% de las más pequeñas. Aun así, la adopción es casi total en todos los segmentos.
El problema no es el uso, sino la falta de control. El 39% de las organizaciones no cuenta con una política formal sobre IA. La brecha es mayor en las microempresas: el 49% de las que tienen hasta 9 empleados carece de normas, frente al 25% de las de 50 a 250 trabajadores.
El 71% de los empleados admite usar herramientas de IA por su cuenta, incluso sin aprobación de la empresa, según el National Cyber Security Centre (NCSC) británico. Es el fenómeno conocido como Shadow AI.
"La herramienta que escapa al control de IT es fácil de utilizar, accesible y, además, resulta muy útil para el trabajador", señala Hervé Lambert, Global Consumer Operation Manager de Panda Security.
Los riesgos son concretos. El AI Security Report de Check Point Software Technologies indica que 1 de cada 80 prompts introducidos en plataformas de IA generativa conlleva un riesgo elevado de filtración, y el 7,5% incluye información sensible. Esto puede comprometer datos de clientes, propiedad intelectual o información estratégica, y abrir la puerta a ciberdelincuentes.
Las pymes lo saben: sus principales preocupaciones son las respuestas incorrectas (32%), la filtración de datos y privacidad (29%) y la ciberseguridad (26%).
El Reglamento Europeo de IA obliga a las empresas que usan estos sistemas a evaluar riesgos y garantizar la formación del personal. Establecer políticas de uso y ofrecer formación son los pasos pendientes para evitar incidentes.

