El fundador y presidente de Zelenza, José Fernández, reclama que el Estado reconozca el talento de las pymes tecnológicas españolas en pleno debate sobre el aumento del gasto militar. Advierte de que la inversión no garantiza autonomía si no se distribuye entre el tejido empresarial nacional.
El fundador y presidente de Zelenza, José Fernández, ha reivindicado el papel de las pequeñas y medianas empresas tecnológicas en el futuro de la defensa española. En pleno debate sobre el aumento del presupuesto militar, el directivo ha advertido de que el Estado debe aprender a identificar y aprovechar el talento que ya existe dentro del país, según recoge elperiodico.digital.
«El Estado y la defensa española debería saber reconocer lo que tiene en casa», ha defendido Fernández. Su mensaje pone el foco en que las administraciones no concentren todas las oportunidades en los grandes grupos empresariales y abran más espacio a compañías especializadas, innovadoras y con capacidad para aportar soluciones concretas.
La industria de defensa afronta una etapa de transformación acelerada. La digitalización, la ciberseguridad, las comunicaciones críticas, la inteligencia artificial y la gestión de grandes volúmenes de datos ocupan un lugar central en las capacidades militares y de seguridad. En muchos de estos ámbitos, las pymes pueden ofrecer un conocimiento muy especializado, con respuesta más rápida y mayor flexibilidad en los proyectos.
La reclamación de Fernández llega en un momento en el que el incremento del gasto en defensa genera expectativas sobre el desarrollo de una industria nacional más sólida. El debate no se limita a cuánto se invierte, sino también a cómo se distribuyen esos recursos y qué retorno tecnológico, industrial y económico generan para España.
Los grandes grupos cuentan con experiencia, capacidad financiera y recursos para asumir contratos de gran volumen. Sin embargo, el ecosistema de defensa también depende de una amplia red de proveedores y empresas tecnológicas que desarrollan componentes, sistemas y servicios especializados. Para Zelenza, el reconocimiento de estas compañías debería formar parte de la estrategia industrial y de seguridad del país.
La participación de las pymes no tendría que limitarse a ocupar un papel secundario dentro de grandes consorcios, sino que podría extenderse al diseño y liderazgo de soluciones en aquellos ámbitos en los que disponen de capacidades diferenciales. Esta participación resulta especialmente relevante en áreas tecnológicas que evolucionan con rapidez: las empresas que trabajan cerca del mercado pueden detectar antes nuevas necesidades, probar soluciones con mayor agilidad y adaptar sus productos a escenarios operativos cambiantes.
El aumento del presupuesto militar ofrece una oportunidad para reforzar la base tecnológica española, pero sus efectos dependerán de las decisiones de contratación y de los criterios utilizados para asignar los proyectos. Una mayor inversión no garantiza por sí sola una mayor autonomía si buena parte de las capacidades estratégicas continúa dependiendo de proveedores externos.
La apuesta por el tejido empresarial nacional puede contribuir a reducir esa dependencia, consolidar empleo cualificado y generar conocimiento que permanezca en el país. También puede favorecer que las soluciones desarrolladas para defensa encuentren aplicaciones posteriores en sectores como las telecomunicaciones, las infraestructuras críticas o la seguridad civil.
Uno de los principales obstáculos para las pymes es el acceso a los procedimientos de contratación pública. La complejidad administrativa, los requisitos financieros y la dimensión de algunos concursos pueden dejar fuera a empresas capaces de aportar valor, pero sin la estructura necesaria para asumir proyectos diseñados para grandes corporaciones. Facilitar su participación exigiría fórmulas de contratación más flexibles y proyectos divididos en lotes.
Fernández plantea la necesidad de mirar con mayor atención al ecosistema tecnológico español: identificar proveedores con experiencia y capacidades contrastadas puede ser tan importante como definir los grandes programas de inversión.

