domingo, 4 de octubre de 2026

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Asturias cede cinco años la ciudad vacacional de Perlora a Carreño

El Gobierno de Asturias cede por cinco años parte de la Ciudad de Vacaciones de Perlora al Ayuntamiento de Carreño para crear zonas verdes y mejorar el acceso a la playa.

Álvaro Sáez Ferrer
Álvaro Sáez Ferrer
· 3 min de lectura

El Gobierno de Asturias ha aprobado la cesión temporal de parte de la Ciudad de Vacaciones de Perlora al Ayuntamiento de Carreño por cinco años, un primer paso para crear zonas verdes y mejorar el acceso a la playa.

El Gobierno de Asturias ha aprobado la cesión temporal de parte de la Ciudad de Vacaciones de Perlora al Ayuntamiento de Carreño durante cinco años, según publica cronista.com. La medida busca habilitar zonas verdes y mejorar el acceso a la playa mientras se tramita el Plan Especial de Protección y Reforma Interior, que ordenará la llamada Nueva Perlora.

La cesión se aprobó el pasado mes de junio y supone el primer paso para reactivar un complejo que lleva cerrado desde 2006. La rehabilitación de los edificios llegará en una fase posterior, una vez se apruebe el plan especial.

La Ciudad de Vacaciones de Perlora, situada en el concejo asturiano de Carreño, entre Gijón y Candás, fue impulsada en 1954 por el régimen franquista a través de la Obra Sindical Educación y Descanso para que las familias obreras pudieran veranear frente al Cantábrico. El complejo ocupaba más de 20 hectáreas junto al mar y funcionaba como un pueblo autónomo: más de 200 chalés, una residencia colectiva, comedores, instalaciones deportivas, comercios, zonas infantiles, un centro médico, una iglesia y conexión ferroviaria con Gijón.

Cada quincena llegaban hasta 2.000 personas, muchas de ellas empleadas de empresas como Hunosa, Ensidesa o Renfe, que disfrutaban de vacaciones subvencionadas. Su época de mayor esplendor se vivió entre los años sesenta y setenta. El conjunto, diseñado por los hermanos Francisco y Federico Somolinos como una ciudad jardín, mezclaba arquitectura moderna con guiños a la tradición asturiana, como una vivienda con forma de hórreo.

Con la llegada de la democracia, el complejo pasó a manos del Principado de Asturias en 1982 y entró en una decadencia progresiva que culminó con su cierre en 2006. El impacto se extendió más allá de la plantilla: bares, comercios y proveedores de la zona dependían en buena parte de la llegada de veraneantes.

Desde entonces, los distintos proyectos para revitalizar el recinto, incluido uno que preveía un hotel de lujo y un centro de congresos, no llegaron a materializarse. Casi dos décadas después, la maleza cubre numerosos edificios, abundan las ventanas rotas y los grafitis, y algunos inmuebles han sido declarados en ruina. Aun así, el recinto sigue atrayendo cada verano a curiosos, fotógrafos y antiguos veraneantes que recuerdan sus años de esplendor.

Mientras tanto, colectivos vecinales, ecologistas y sindicatos reclaman que se rehabilite lo que sigue en pie y que el recinto conserve el carácter público y social con el que nació hace más de setenta años.

El siguiente hito será la tramitación del Plan Especial de Protección y Reforma Interior, que definirá los usos futuros de la Nueva Perlora. La cesión al Ayuntamiento de Carreño tiene una duración de cinco años.

Álvaro Sáez Ferrer

Escrito por

Álvaro Sáez Ferrer

Redactor

Economista por ICADE y una de las pocas personas que disfruta leyendo la ley de presupuestos. Cafetero, padre a tiempo completo y azote de la letra pequeña; en Diario Empresas escribe de economía y fiscalidad.