El Banco de España sitúa la inversión inmobiliaria como la opción preferida del ahorro familiar: casi el 70% de los hogares con capacidad de inversión coloca su dinero en ladrillo, sobre todo en vivienda habitual. El patrón se repite con fuerza en la Comunitat Valenciana, donde la segunda residencia y la compra extranjera amplifican el fenómeno.
El Banco de España constata que siete de cada diez familias españolas ya invierten en vivienda. El supervisor estatal sitúa los inmuebles como la opción preferida del ahorro familiar, por delante de los productos financieros. La información, avanzada por moncloa.com, refleja que casi el 70% de los hogares con capacidad de inversión coloca su dinero en ladrillo, principalmente en vivienda habitual, aunque también en segundas residencias, plazas de garaje y locales comerciales.
La vivienda no se elige por rentabilidad inmediata, sino por seguridad. Esa percepción de que el inmueble mantiene su valor pesa más que cualquier folleto financiero. La presidenta de la Comisión de Jóvenes Economistas de Valencia, M. Jesús Gadea, vincula esa preferencia con la tranquilidad que transmite lo tangible: «Relacionar un bien tangible con la tranquilidad y tener un bien en propiedad, como se decía antiguamente —el ladrillo nunca baja—, es algo que nos lleva a tomar esas decisiones».
«La vivienda siempre subirá o, al menos, se mantiene; bajar no bajará».
El patrón no es uniforme. Algunos inversores reconocen haberse pasado a los locales comerciales ante el encarecimiento de los precios residenciales. Es la letra pequeña de un mercado caro para entrar y exigente para rentabilizar, donde el ladrillo deja de ser un refugio y empieza a comportarse como un negocio.
En la Comunitat Valenciana, el patrón del Banco de España se lee con matices. El mercado valenciano combina una demanda interna sólida con un peso notable de la compra extranjera y de la segunda residencia en la costa. A eso se suma el efecto de la reconstrucción tras la DANA de octubre de 2024, que ha tensado la oferta en las comarcas afectadas y ha reordenado precios y demandas.
La lectura trasciende la Comunitat. El Banco de España, como supervisor estatal, observa el mismo comportamiento en todo el país, y el acceso a la vivienda ya ocupa debates en el Congreso. Para el PP, el dato refuerza su discurso de que la propiedad es la base del ahorro familiar. Para el PSOE, subraya la urgencia de regular un mercado que deja fuera a los más jóvenes. El Consell y el Ejecutivo central mantienen su pulso conocido sobre política de vivienda.
La próxima cita la marcará el propio mercado. Con los tipos de interés bajo revisión y una oferta todavía contenida, todo apunta a que la inversión en vivienda seguirá siendo el refugio favorito de las familias españolas. La pregunta, en Valencia y en el resto del país, es a qué precio se sostiene esa confianza.

