Los Estados miembro han destinado 17.900 millones de euros a medidas fiscales para contener la crisis inflacionista, según la Comisión Europea. El comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, descarta conceder más flexibilidad presupuestaria.
Los Gobiernos de la Unión Europea han canalizado 17.900 millones de euros a medidas fiscales para amortiguar el impacto de los precios energéticos sobre hogares y empresas, según los cálculos de la Comisión Europea a cierre de septiembre. La cifra equivale a cerca del 0,1% del PIB comunitario y se acerca a los 20.000 millones, tal y como recoge elEconomista.es.
El Ejecutivo comunitario advierte de que más de dos tercios de ese gasto, unos 12.300 millones, se destinan a medidas no focalizadas, como las reducciones de los impuestos especiales sobre los combustibles. Bruselas insiste en que las ayudas deben ser específicas, focalizadas y temporales, y cuestiona bonificaciones como la de 20 céntimos por litro de combustible que aplicó el Gobierno de Pedro Sánchez.
La tensión en el seno de la UE se ha hecho patente. Italia, respaldada por Grecia, ha solicitado más margen fiscal para financiar ayudas energéticas. Roma argumenta que una inflación más alta de lo previsto elevará la recaudación y pide que esos ingresos extraordinarios puedan destinarse a estas medidas sin penalizar las reglas fiscales. Atenas considera que las ayudas no deberían computar en el gasto que evalúa la Comisión para verificar el cumplimiento del déficit.
España también está abierta a pedir más margen fiscal a la UE para las ayudas energéticas, según aseguró el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, la semana pasada.
"No podemos adoptar nuevas flexibilidades todo el tiempo. Esto podría generar dudas sobre nuestra determinación colectiva de respetar el marco fiscal basado en reglas en un momento en el que nuestro compromiso con la sostenibilidad fiscal es un activo vital. No deberíamos ponerlo en riesgo", afirmó el comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, durante la reunión de ministros de Economía y Finanzas de la UE.
Actualmente, los países pueden activar la cláusula general de escape para medidas energéticas, que permite una flexibilidad anual del 0,3% del PIB sobre la senda de gasto pactada con Bruselas, o del 0,6% del PIB en el acumulado hasta 2028.
El contexto inflacionista sigue presionando. La eurozona registró una tasa interanual del 3,8% en septiembre, frente al 3,2% de agosto, según los datos preliminares de Eurostat. En el conjunto de la UE, los precios se situaron en el 3,2% en agosto, desde el 3% de julio.

