El Global Innovation Index 2026 sitúa a Chile (51) y Brasil (53) como las economías más innovadoras de América Latina, aunque la región sigue sin traducir su capital humano y producción científica en resultados globales. Brasil es el único país latinoamericano que supera el 1% del PIB en gasto en I+D.
El Global Innovation Index (GII) 2026, elaborado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), ha evaluado a 139 economías mediante 79 indicadores. En América Latina, Chile ocupa el puesto 51 y Brasil el 53, seguidos por México (65), Uruguay (66) y Costa Rica (70), según recoge ecosistemastartup.com.
El informe destaca que Brasil es la única economía latinoamericana con gasto en I+D superior al 1% del PIB y la única que, por sexto año consecutivo, supera el desempeño esperado para su nivel de desarrollo. La región cuenta con capital humano, infraestructura y producción científica, pero no logra convertir esos insumos en resultados de innovación a escala global.
En el extremo opuesto, Venezuela se sitúa en el puesto 127 global, solo por encima de 12 economías. Otros países rezagados son Paraguay (107), Ecuador (105), Bolivia (98), Guatemala (94) y Honduras (93), con vínculos débiles entre conocimiento, empresas y mercados, según el reporte de la OMPI.
La brecha entre insumos y resultados es notable en la región. Chile ocupa el puesto 41 en insumos pero el 70 en resultados; Uruguay, 56 en insumos y 77 en resultados; Costa Rica, 62 y 76; y Trinidad y Tobago, 96 y 121. Para los emprendedores, esto implica que existe un terreno fértil en capital humano, regulación y conectividad, pero el dinero y los mecanismos para llevar la investigación al mercado son aún insuficientes.
A nivel global, el podio lo encabezan Suiza (66,7 puntos), Suecia (63,2) y Estados Unidos (62,3), seguidos por Corea del Sur (61,4) y Singapur (61,0). Suiza retiene el primer lugar por decimosexto año consecutivo, según la OMPI.
El informe también señala tres tendencias clave: el gasto global en I+D creció más de un 3,3% real en 2025 y se proyecta que alcance los 3,4 billones de dólares en 2026, con la I+D corporativa en un récord de 1,5 billones (+5,8%) impulsada por software, IA y defensa. El venture capital para startups innovadoras creció un 28% en 2025 hasta 510.000 millones de dólares, el mayor salto desde 2021, aunque la IA capturó el 53% del valor total de los deals globales. Las startups de ciencia profunda superan las 30.000 desde 2000, casi diez veces más que en 2010, y valen en conjunto 7,6 billones de dólares, un 23% más que en 2024. Entre 2020 y 2025, América Latina y el Caribe fue una de las regiones de mayor crecimiento en este tipo de ventures.
Estas cifras, presentadas por la OMPI en Ginebra, muestran que el dinero para innovar fluye, pero la porción que llega a América Latina sigue siendo marginal frente a Estados Unidos, China y Europa. El GII 2026 confirma un problema de traducción: la región tiene científicos e ingenieros, pero le faltan mecanismos para convertir ese conocimiento en riqueza.

