La encuesta del Banco de España muestra que el impacto negativo del conflicto en Irán sobre la inversión y la demanda bajó en el tercer trimestre de 2026. El coste energético sigue siendo el principal limitante para el 63,2% de las empresas.
El Banco de España ha publicado los resultados de su Encuesta sobre la Actividad Empresarial (EBAE) correspondiente al tercer trimestre de 2026, que reflejan una moderación en la percepción del impacto del conflicto en Irán sobre la actividad de las compañías españolas. Según el organismo, la proporción de empresas que señalan un efecto negativo de la situación en Irán sobre la demanda internacional ha caído al 27,8%, frente al 30,3% del trimestre anterior. En el caso de la demanda doméstica, el porcentaje se ha reducido del 36,5% al 33,7%.
La incertidumbre generada por el conflicto también pesa menos en las decisiones de inversión: el 40,9% de las empresas afirma que la situación en Irán afecta negativamente a sus planes de inversión, frente al 43,2% de hace tres meses. Esta mejora en las expectativas se produce en un contexto de ligera recuperación de la facturación y el empleo, según la información publicada por diarioenpositivo.com.
En cuanto a la facturación del tercer trimestre, la encuesta detecta un descenso respecto al trimestre anterior debido a la estacionalidad, aunque una vez ajustado por estos efectos, los ingresos muestran una leve mejoría. Por sectores, los servicios de hostelería, información y comunicaciones y actividades administrativas registraron aumentos, mientras que agricultura, actividades profesionales, científicas y técnicas y ocio sufrieron caídas más acusadas.
El empleo también creció ligeramente en términos brutos, aunque la serie desestacionalizada refleja un descenso, menor que el del segundo trimestre. La ocupación aumentó en actividades administrativas, hostelería e información y comunicaciones, y bajó en agricultura, inmobiliarias y comercio. La inversión, por su parte, tiende a estabilizarse tras las oscilaciones previas.
Respecto a los costes, el conflicto en Irán sigue influyendo a través de los mercados energéticos, pero la presión se ha moderado. Los costes de los consumos intermedios continúan subiendo, aunque a un ritmo más lento, y las empresas esperan que los costes de insumos sigan aumentando en los próximos doce meses con una intensidad similar a la de trimestres anteriores. Estos mayores gastos se trasladan parcialmente a los precios de venta, que siguen subiendo aunque de forma más moderada. Hostelería, comercio y transporte son los sectores que más han incrementado sus precios.
El coste energético se mantiene como el principal factor limitante para la actividad empresarial, afectando al 63,2% de las compañías, 1,4 puntos porcentuales más que en el trimestre anterior, aunque todavía por debajo del nivel alcanzado tras el estallido del conflicto en Ucrania, que rozó el 80%. La incertidumbre sobre la política económica afecta al 57,6% de las empresas, 4,4 puntos menos, mientras que la disponibilidad de mano de obra se mantiene estable, con un 43,1%.
Las dificultades para acceder a financiación han aumentado: el porcentaje de empresas que las mencionan como limitación subió 5,4 puntos, hasta el 18,2%, con un impacto más pronunciado en las de mayor tamaño. Los gastos por intereses de la deuda también crecieron 2,5 puntos, hasta el 26,8%, afectando especialmente a las pymes. Los problemas de suministro de proveedores, en cambio, perdieron relevancia, bajando 2 puntos hasta el 13,6%.
De cara al último trimestre de 2026, las previsiones empresariales apuntan a una mejora ligera en las expectativas de inversión, impulsada en parte por la menor percepción de impacto negativo del conflicto en Irán. Cerca de la mitad de las empresas esperan un incremento de su facturación en un año, un tercio anticipan estabilidad y una minoría prevé una caída.

