La inflación de la eurozona sube al 3,8% y la hipoteca alemana a diez años ya se acerca al 4,5%, su nivel más alto desde 2009.
Según publica moncloa.com, la inflación de la eurozona sube al 3,8% y el Banco Central Europeo (BCE) afronta su reunión del 29 de octubre sin margen para bajar los tipos de interés. El mismo dato llega al mercado hipotecario alemán, donde el tipo medio a diez años se acerca al 4,5%, según la consultora hipotecaria Interhyp.
Ese nivel es el más alto desde 2009 y supera el máximo anterior, situado en torno al 4,4% de finales de 2023. Los registros del Bundesbank y del propio BCE confirman que el coste de la financiación no estaba en estos niveles desde la crisis financiera.
El tipo medio de las hipotecas alemanas pasó del 1,48% a comienzos de 2022 al 4,15% a finales de 2023. Bajó hasta el 3,57% a comienzos de 2025 y volvió a subir hasta el 3,91% en el segundo trimestre de este año. Desde mayo, cuando se firmaba al 3,9%, no ha dejado de subir.
El BCE ha subido los tipos en dos ocasiones este año, hasta dejar la tasa de depósito en el 2,5%. Según los cálculos de Interhyp, el último incremento añade unos 200 euros a la cuota mensual de una hipoteca media. Jörg Utecht, director ejecutivo de Interhyp, considera que los tipos solo bajarán de forma significativa cuando se resuelva el conflicto con Irán, y ahora ve pocas señales de que eso vaya a ocurrir.
Según el análisis de ING, la vivienda en Alemania subió un 0,6% interanual en el segundo trimestre, según Destatis. La concesión de nuevas hipotecas cayó más de un 1,5% entre enero y julio.
En España, la mayoría de las hipotecas vivas son a tipo variable referenciado al Euríbor a doce meses, que sigue el tipo de depósito del BCE. La subida se traslada a la cuota en cada revisión anual.
Alemania también es uno de los principales países emisores de compradores extranjeros de vivienda en España, con Baleares, la Costa Blanca y Canarias como destinos habituales. Un préstamo más caro en el mercado alemán reduce el presupuesto con el que esos compradores llegan a España. Las pymes españolas que venden a clientes alemanes en sectores como la automoción, los bienes de equipo o la química también pueden ver cómo sus clientes aplazan inversiones cuando el dinero se encarece.

