Comprar tecnología no mejora por sí sola la productividad. Las empresas deben integrarla en su organización, formar a sus plantillas y medir si genera más valor.
Según publica elperiodico.digital, la compra de herramientas digitales no equivale automáticamente a producir más en España. Para que la digitalización impulse la economía, las empresas tienen que incorporar las nuevas soluciones a su forma de trabajar, formar a sus plantillas y comprobar si realmente generan valor.
Sin esos cambios, la inversión puede quedarse en la renovación de equipos, en licencias de software o en proyectos aislados que no dejan efectos duraderos en los salarios, la competitividad o la calidad del empleo. El texto señala que la clave no está solo en cuánto se invierte, sino en cómo se usa ese dinero y qué resultados produce.
La tecnología aporta mejoras cuando se combina con cambios internos. Digitalizar un procedimiento sin revisarlo puede acelerar una tarea concreta, pero no necesariamente mejora el conjunto, e incluso puede obligar a duplicar registros o usar herramientas que no se comunican entre sí. Según la fuente, esto implica simplificar procesos, compartir información entre departamentos y fijar objetivos medibles.
Para medir el progreso, el análisis recomienda ir más allá del número de empresas digitalizadas. Entre los indicadores citados figuran la productividad por hora trabajada, el valor añadido por trabajador, la inversión en investigación, desarrollo e innovación, la adopción efectiva de herramientas digitales y la formación continua. También se menciona la evolución de los salarios, para comprobar si las ganancias de eficiencia llegan a las condiciones laborales.
Las pymes, que concentran buena parte del tejido productivo español, tienen más dificultades para financiar proyectos tecnológicos, contratar especialistas o asumir una transformación profunda. La falta de tiempo y de personal cualificado puede impedirles, además, identificar qué soluciones necesitan realmente.

