Los presidentes de los Estados miembros han encargado a la Comisión Europea que extienda a maquinaria y productos químicos el pacto sobre los coches híbridos chinos. Los farmacéuticos se han debatido, pero sin confirmación.
Los presidentes de los Estados miembros de la Unión Europea han dado mandato a la Comisión Europea para que siga negociando con China y extienda a tres nuevos sectores el acuerdo alcanzado para limitar las importaciones de coches híbridos chinos. Así lo recoge Expansión, según la información de fuentes diplomáticas.
Los sectores seleccionados son la maquinaria y los productos químicos. Los productos farmacéuticos también se debatieron por petición de Alemania, pero no consta que finalmente se incluyan en el encargo a la Comisión, ya que las conclusiones de la cumbre no los mencionan de forma expresa. La institución, presidida por Ursula von der Leyen, buscará establecer cuotas sobre estos productos.
Las negociaciones correrán a cargo del comisario de Comercio europeo, Maroš Šefčovič, y del ministro de Comercio chino, Wang Wentao. Los contactos se retomarán en enero, con una nueva visita prevista hacia marzo, momento en el que podría cerrarse un nuevo acuerdo.
El objetivo de Bruselas es reequilibrar las relaciones comerciales con China. El déficit comercial con la UE crece a un ritmo de 1.000 millones de euros al día, y ningún Estado miembro tiene a título individual un saldo comercial positivo con el país asiático.
El pacto sobre coches híbridos permite la entrada de un máximo de 350.000 vehículos chinos al mercado único europeo el próximo año. Al alcanzarse esa cifra, las aduanas frenarán los nuevos envíos. El límite se elevará un 6% cada año durante cuatro ejercicios. Fuentes comunitarias prevén que la cuota china en este segmento baje del 12% actual a cerca del 6%, y que la medida se aplique también a las empresas europeas que fabrican coches en China, pero no a las plantas chinas situadas en suelo comunitario, como las de España. La Comisión anticipa que las salvaguardas entrarán en vigor el 1 de diciembre.
Por otro lado, Francia y Alemania han propuesto mecanismos para expulsar del mercado común los productos chinos si las conversaciones no dan resultados en un plazo prudente. Según fuentes comunitarias, von der Leyen incluyó esta medida en su presentación a los líderes, y fuentes diplomáticas señalan que tuvo una buena acogida entre numerosos Estados miembros.

