Los inversores internacionales poseen el 50,4% de las acciones españolas cotizadas, máximo histórico. 9.226 fondos institucionales tienen 307.634 millones en el Ibex 35, un 48,4% más que en marzo de 2025.
La Bolsa española ha vuelto al radar de los grandes inversores internacionales. Los inversores extranjeros poseen ya el 50,4% de las acciones españolas cotizadas, máximo histórico y 1,7 puntos porcentuales más que un año antes, según los últimos datos de BME. En 2000 representaban el 34,7%.
A cierre de junio de 2026, 9.226 fondos institucionales privados mantenían 307.634 millones de euros en compañías del Ibex 35, un 48,4% más que en marzo de 2025. El número de grandes gestoras con más de 500 millones invertidos en el índice ha pasado de 72 a 106, según publica tiempodeinversion.com.
Una parte del incremento del patrimonio se explica por la propia subida de las acciones. Pero la ampliación del número de fondos y gestoras muestra también una base institucional más extensa.
El tamaño de algunas posiciones permite entender la magnitud del fenómeno. Según BME, BlackRock tiene 46.560 millones de euros invertidos en compañías del Ibex 35; Vanguard, 38.295 millones; y Capital Group, 15.227 millones. Entre las tres superan los 100.000 millones, un 43,4% más que en marzo de 2025.
A ellas se suma el fondo soberano noruego gestionado por Norges Bank Investment Management, con 16.075 millones de euros en compañías del índice.
La pregunta ahora es por qué. Una primera explicación está en el precio. A comienzos de 2026, BME situaba el PER del Ibex 35 alrededor de 13 veces beneficios, 2,3 puntos por debajo de su media de los últimos 37 años y también por debajo de otros grandes mercados europeos.
Pero existe un matiz importante. El Ibex 35 avanzó aproximadamente un 49% en 2025, por lo que parte de aquel descuento ya se ha reducido.
La oportunidad ha cambiado: ya no se trata simplemente de comprar España porque esté barata, sino de identificar qué compañías siguen ofreciendo una relación atractiva entre valoración, beneficios y remuneración al accionista.
La segunda explicación es una característica histórica del mercado español. BME sitúa en torno al 4,1% la rentabilidad por dividendo de la Bolsa española en 2025, mientras las cotizadas distribuyeron aproximadamente 41.500 millones de euros entre sus accionistas.
Para los grandes fondos, especialmente aquellos que buscan rentas, el dividendo puede convertirse en una parte relevante del retorno total.
Es una cuestión que venimos analizando en Tiempo de Inversión en nuestros contenidos sobre dividendos de la Bolsa española: no importa únicamente cuánto paga una compañía, sino si sus beneficios y generación de caja permiten mantener ese reparto.
Hay una tercera razón: la composición sectorial del Ibex ofrece algo diferente a Wall Street.

