España obtiene un 5,3 sobre 10 en educación financiera según el Eurobarómetro, un aprobado raspado que nos deja 12 puntos por debajo de la OCDE. Solo dos de cada diez españoles logran ahorrar el 20% de sus ingresos recomendado.
El nivel de educación financiera en España es medio-bajo. Así lo refleja el Eurobarómetro de la Comisión Europea, que otorga a los españoles un 5,3 sobre 10, un aprobado raspado según la EFPA (Asociación de Asesores Financieros). Además, el informe Pisa sitúa a España 12 puntos por debajo de la media de la OCDE, según ha recogido RTVE.
La necesidad de mejorar estos datos es urgente en un entorno económico volátil y digitalizado, donde los fraudes en redes sociales se han disparado y comprarse una vivienda se ha convertido en un ejercicio de ingeniería financiera para unos pocos. La educación económica ya no es un complemento, sino una herramienta de autonomía personal.
"Educar en economía a un adulto es más complicado, depende de su propia voluntad, pero los profesores tenemos el poder inmenso de conseguir algo valiosísimo: que las nuevas generaciones tengan unas buenas competencias financieras para ser lo más libres posible en su toma de decisiones futuras", explica Víctor Santos, profesor de economía en el Liceo Sorolla de Pozuelo de Alarcón (Madrid).
En esa línea trabaja el Banco de España. Roberto España, responsable de la división de educación financiera del organismo, señala que "los datos muestran que tanto los adultos como los jóvenes tienen un significativo margen de mejora por delante". El foco de la institución está puesto en las aulas.
Desde 2008, el Banco de España y la CNMV impulsan la estrategia nacional de cultura financiera, a la que después se sumó el Ministerio de Economía. Bajo la marca Finanzas para Todos, ofrecen guías, herramientas prácticas y cursos en colegios de toda España. Este año, el lema del día de la educación financiera es "ahorra, invierte, avanza".
Los datos de ahorro confirman la brecha: siete de cada diez españoles afirma que ahorra, según Mapfre, pero solo dos de cada diez alcanza la tasa óptima recomendada por los expertos, que es reservar un 20% o más de los ingresos totales. La falta de planificación, los salarios bajos, las deudas o el encarecimiento de la vida explican esta diferencia.
En las aulas, la educación financiera no es obligatoria. La ley educativa vigente (LOMLOE) solo incluye contenidos específicos en 4º de la ESO a través de la optativa "Economía y emprendimiento", centrada en gestión de presupuestos, ahorro y creación de proyectos empresariales. Los estudiantes reconocen que ahorrar les cuesta. Cecilia Fernández, de 1º de bachillerato, admite entre risas que "no es lo que mejor se me da". Martín Gallego, de 4º de la ESO, intenta guardar dinero porque "tener ese dinero guardado es bueno para mi futuro".
La profesora Esther Prieto destaca la utilidad de la asignatura: en mayo celebran una feria de empresa en la que los alumnos se ponen en la piel de un empresario que quiere poner en marcha un negocio real. "Por este tipo de proyectos estoy muy agradecida", asegura.

