La última subasta de bonos del Tesoro a tres años, celebrada el 1 de octubre, se cerró con un tipo marginal del 3,439%. La inversión mínima es de 1.000 euros y se puede adquirir directamente en el Banco de España con comisiones muy bajas.
Con la inflación en España rozando el 5%, el ahorrador busca alternativas que frenen la pérdida de poder adquisitivo. Una de ellas es la compra de bonos del Tesoro Público español a tres años, que en la subasta del pasado 1 de octubre alcanzaron un tipo de interés marginal del 3,439%, según recoge estrategiasdeinversion.com. La inversión mínima es de 1.000 euros, el precio de un bono.
Esa rentabilidad supera la de productos bancarios como cuentas corrientes o depósitos, y también la de los fondos monetarios, que acumulan una ganancia del 1,25% en los nueve primeros meses del año. El ahorrador puede vender los bonos en cualquier momento para obtener liquidez, aunque asume un posible riesgo de ganancia o pérdida adicional según evolucionen los tipos. Quien mantenga el título hasta el vencimiento tendrá asegurado ese 3,439%.
En el mercado secundario, la rentabilidad de los bonos a tres años se sitúa actualmente en el 3,409%. Acudir a este mercado para comprar o vender implica costes más elevados por la intervención de un intermediario.
La deuda española se puede adquirir directamente en el Banco de España, de forma presencial o por internet. Para operar online es necesario disponer de certificado digital, DNI electrónico o Cl@ve. El inversor debe abrir una cuenta directa que se destina en exclusiva a la compraventa de bonos y al cobro de los cupones. La comisión por transferencia es del 0,15% sobre el importe transferido, con un mínimo de 0,90 euros y un máximo de 200 euros.
La próxima subasta de bonos y obligaciones está prevista para el 15 de octubre. Los interesados en participar deben iniciar los trámites con varios días de antelación.
Fuera de España, otros Tesoros europeos ofrecen rentabilidades más altas. Los bonos a tres años de Bélgica rondan el 3,5%, los de Grecia superan ese mismo nivel, los de Italia cotizan al 3,80% y los de Francia alcanzan el 4,03%.
El caso francés es el más llamativo por su elevado déficit público, difícil de corregir ante la situación política del país, que exigiría un consenso para recortar el gasto. Eiko Sievert, director ejecutivo de Sovereign & Public Sector en Scope Ratings, señala que el vencimiento medio de la deuda francesa es de 8,5 años, lo que retrasa el impacto del aumento de los costes de financiación en las cuentas públicas.
“Sin embargo, su sostenibilidad continúa deteriorándose, por lo que será necesario un ajuste fiscal importante y sostenido durante varios años”, indica Sievert.
El experto de Scope Ratings añade que la rentabilidad de los bonos públicos franceses a diez años subió hasta el 4,8% en septiembre, frente al 4,14% de los españoles, y desde el entorno del 3,6% en enero. El diferencial entre la deuda francesa y la alemana a diez años se ha ampliado hasta casi 120 puntos básicos, su nivel más alto desde junio de 2012.

