domingo, 1 de noviembre de 2026

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El euro digital avanza para reducir la dependencia de Visa y Mastercard en pagos

Trece de los 21 países de la eurozona dependen totalmente de tarjetas internacionales como Visa y Mastercard, que procesan el 61% de los pagos.

Álvaro Sáez Ferrer
Álvaro Sáez Ferrer
· 3 min de lectura

Trece de los 21 países de la eurozona dependen totalmente de tarjetas internacionales, según el Banco Central Europeo. El euro digital busca ofrecer una alternativa, aunque sus límites de tenencia y su diseño técnico siguen pendientes.

Según publica El Periódico, las instituciones europeas impulsan el euro digital para que Europa dependa menos de otros países en materia de pagos, principalmente de Estados Unidos. Según el Banco Central Europeo (BCE), 13 de los 21 países de la eurozona dependen totalmente de esquemas internacionales de tarjetas, como Visa y Mastercard, que procesan el 61% de los pagos.

La presidenta de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo, Aurore Lalucq, es una de las principales defensoras del proyecto en Bruselas. Lalucq puso como ejemplo el caso de un magistrado del Tribunal Penal Internacional cuyas cuentas bancarias habían sido bloqueadas, y advirtió de que no podía realizar pagos ni operaciones bancarias.

«No puede comprar nada por internet, alquilar una habitación de hotel ni acceder a plataformas de streaming».

Jesús Castillo, director de Finanzas Digitales y Pagos de la CECA, vincula el impulso del proyecto a esa dependencia y al avance de los pagos digitales y la caída del efectivo. Castillo señala que el uso cada vez menor del efectivo y el auge del comercio electrónico han abierto la puerta a nuevas soluciones.

Técnicamente, el euro digital es una CBDC, siglas de Central Bank Digital Currency, o moneda digital de banco central. El BCE quiere que sea el equivalente digital del efectivo y una alternativa adicional a los medios de pago actuales. Permitirá pagar entre particulares, en comercios físicos y en entornos digitales, tanto online como offline.

En España, donde Bizum está ampliamente implantado, el euro digital podría complementar las soluciones existentes. En otros países que no cuentan con métodos similares, Castillo considera que aportaría más valor.

El proyecto todavía está en fase de diseño. Las instituciones europeas trabajan en el reglamento y en un libro de reglas (rulebook) que fijará el marco común de uso y diseño. Entre los aspectos pendientes figuran los límites de tenencia, la arquitectura técnica, el modelo económico y el funcionamiento operativo.

Castillo indica que los detalles se irán definiendo en los próximos meses y años. Según sus palabras, se podrán realizar pagos online y offline mediante proveedores de servicios de pagos, dispositivos móviles y banca digital.

Uno de los puntos más relevantes será la cantidad de dinero que cada usuario podrá mantener en su monedero. El euro digital no se concibe como instrumento de ahorro, sino como medio de pago, por lo que tendrá límites de tenencia comunes a toda la UE, aún por concretar.

Álvaro Sáez Ferrer

Escrito por

Álvaro Sáez Ferrer

Redactor

Economista por ICADE y una de las pocas personas que disfruta leyendo la ley de presupuestos. Cafetero, padre a tiempo completo y azote de la letra pequeña; en Diario Empresas escribe de economía y fiscalidad.