El indicador adelantado del INE sitúa la tasa anual del IPC en el 4,9% en septiembre, seis décimas más que en agosto. La inflación subyacente escala al 3,1% y los precios avanzan un 0,3% respecto al mes anterior.
La tasa anual del IPC se sitúa en el 4,9% en septiembre, seis décimas por encima del 4,3% de agosto, según el indicador adelantado que publica el INE, tal y como recoge Economipedia. En tasa mensual, los precios avanzan un 0,3% respecto a agosto. Son cifras provisionales, pendientes del dato definitivo.
El 4,9% compara septiembre de 2026 con septiembre de 2025: no mide lo que han subido los precios este mes, sino el encarecimiento acumulado en un año. La inflación subyacente, que excluye energía y alimentos no elaborados, escala al 3,1%.
El INE atribuye el repunte a dos factores. Los combustibles y lubricantes suben cuando un año antes bajaban. Y los paquetes turísticos se abaratan menos que en septiembre de 2025.
El organismo estadístico recuerda que un producto puede bajar de precio en el mes y, aun así, empujar al alza la tasa anual. Ocurre cuando el descenso es menor que el registrado en el mismo mes del año anterior.
«La subyacente excluye la energía y los alimentos no elaborados. Al filtrar esos componentes más volátiles, ayuda a observar la evolución de otros precios»
El avance no detalla qué partidas tiran del índice, por lo que no permite concluir que todos los sectores se estén encareciendo a la vez. Para atribuir el movimiento a cada componente habrá que esperar a la publicación definitiva.
El efecto sobre el bolsillo se mide con el poder adquisitivo: cuánto se puede comprar con el mismo dinero. Si los ingresos crecen menos que los precios, ese poder de compra cae. Una cesta que costaba 1.000 euros pasa a costar 1.049; si el presupuesto familiar solo sube un 2%, hasta 1.020 euros, hay que ajustar alguna compra para mantener el equilibrio.
Con el ahorro ocurre algo similar. Una inversión que rinda un 3% durante un año con una inflación del 4,9% deja una rentabilidad real de aproximadamente el −1,8% antes de impuestos: el saldo aumenta, pero compra menos.
En el lado opuesto están las deudas a interés fijo inferiores a la inflación. Como el valor del dinero baja, el valor real de lo que se debe también se reduce, siempre que el salario se actualice en línea con los precios.
El dato también condiciona el precio del dinero. Una inflación persistente complica que los bancos centrales abaraten la financiación, aunque el dato español no decide por sí solo la política del BCE: cuentan también el conjunto de la zona euro, el crecimiento y las perspectivas. Por eso este repunte no permite dar por hecha una subida concreta del euríbor ni de la cuota hipotecaria.
El INE publicará el dato definitivo de septiembre a mediados de octubre. Hasta entonces, la referencia para revisar el presupuesto es la tasa anual del 4,9% y su comparación con la evolución de ingresos y rendimientos.

