domingo, 4 de octubre de 2026

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Japón eleva los tipos al 1,25% con la inflación en el 2,6% y el consumo estancado

El Banco de Japón sube los tipos al 1,25% en septiembre de 2026 con la inflación en el 2,6% y el gasto de los hogares en caída durante ocho meses.

Álvaro Sáez Ferrer
Álvaro Sáez Ferrer
· 3 min de lectura

El Banco de Japón subió los tipos al 1,25% en septiembre de 2026, mientras la inflación se mantiene en el 2,6% y el gasto de los hogares acumula ocho meses de caídas interanuales.

El Banco de Japón (BoJ) elevó su tasa de interés de referencia hasta el 1,25% en su reunión de política monetaria de septiembre de 2026, según los datos difundidos por el instituto emisor y recogidos por vietnam.vn. La decisión llega con la inflación por encima del objetivo: el índice de precios al consumidor, excluyendo alimentos frescos y artículos especiales, subió un 2,6% interanual en agosto de 2026, frente al 2% fijado como meta.

El consumo privado, que representa más del 50% de la economía japonesa, prácticamente no creció en el segundo trimestre de 2026. En julio, el gasto de los hogares ajustado a la inflación había caído un año más, encadenando ocho meses consecutivos de descensos interanuales.

Esa debilidad de la demanda presiona los resultados de las empresas. Ide Shingo, estratega de renta variable del Instituto de Investigación NLI, advierte de que las compañías que no puedan trasladar el alza de costes a los precios sufrirán una presión sostenida sobre sus beneficios.

"A medida que aumentan los costos en todos los sectores, las empresas que no puedan trasladar estos costos a los compradores mediante aumentos de precios se enfrentarán a una presión constante sobre sus ganancias, lo que dificultará sus operaciones comerciales"

La política monetaria se mueve entre dos riesgos. Un alza precipitada de los tipos podría frenar la actividad, pero un yen debilitado y unos costes de importación al alza empujan los precios, lo que obliga al banco central a mantener el sesgo restrictivo. Las fluctuaciones del yen complican ese cálculo: incluso tras la intervención coordinada de Japón y Estados Unidos en el mercado de divisas, la moneda siguió bajo presión vendedora.

La Reserva Federal también subió los tipos, por lo que la diferencia de tipos entre ambos países apenas se redujo y el yen no logró una recuperación significativa.

En el plano fiscal, Morita Kyohei, economista jefe de Nomura Securities, sostiene que la política del gobierno del primer ministro Takaichi Sanae ha elevado las expectativas de inflación y ha aumentado la preocupación del mercado de que el BoJ se esté quedando rezagado. Una encuesta de Reuters recoge que el 89% de los economistas consultados prevé que las políticas fiscales japonesas provoquen una mayor depreciación del yen, con especial atención a la financiación de medidas como la rebaja de impuestos sobre los alimentos y la ampliación de la inversión.

La deuda pública de Japón lleva años en niveles elevados en relación con su PIB. Con los rendimientos de los bonos al alza, la carga de la deuda se traduce en presiones crecientes para el pago de intereses. El cuadro resultante combina menor gasto de los consumidores, mayores costes empresariales y más presión fiscal, con poco margen para los responsables de política económica.

Álvaro Sáez Ferrer

Escrito por

Álvaro Sáez Ferrer

Redactor

Economista por ICADE y una de las pocas personas que disfruta leyendo la ley de presupuestos. Cafetero, padre a tiempo completo y azote de la letra pequeña; en Diario Empresas escribe de economía y fiscalidad.