La moneda única europea se deprecia un 5% en lo que va de 2026 y alcanza su nivel más bajo desde principios de 2025. La prima de riesgo francesa se dispara y el BCE afronta un dilema de política monetaria.
El euro ha caído hasta los 1,12 dólares en las primeras horas de la sesión de esta semana, su nivel más bajo en 17 meses, según publica vietnam.vn. Desde enero de 2026, la moneda común acumula una depreciación de aproximadamente el 5% frente al dólar estadounidense, una tendencia que se ha acelerado en los últimos días por la preocupación sobre las finanzas públicas de Francia.
El economista jefe para la eurozona de Oxford Economics, Ricardo Amaro, atribuye el debilitamiento del euro durante gran parte del año a un ajuste de expectativas de los inversores sobre la política de tipos de la Reserva Federal estadounidense, en un contexto de rendimientos al alza de los bonos globales. No obstante, Amaro señala que la última caída responde al temor creciente a un escenario de mayor riesgo fiscal en Francia.
La rentabilidad del bono francés a diez años ha llegado a tocar el 5%, un nivel que no se veía desde la crisis de deuda soberana de la eurozona. La deuda pública gala supera ya el 118% del PIB, tras aumentar en más de un billón de euros desde que Emmanuel Macron llegó al Elíseo en mayo de 2017. El déficit anual se mantiene por encima del 5% del PIB, muy por encima del 3,4% con el que arrancó su presidencia.
«Es probable que los responsables políticos sigan vigilando las fluctuaciones del tipo de cambio entre el dólar estadounidense y el euro, en lugar de intentar influir directamente en el mercado en este momento», afirmó un experto de Deutsche Bank.
La prima de riesgo entre los bonos francés y alemán a diez años se ha ampliado hasta su nivel más alto desde la crisis de deuda soberana, según apunta Jim Reid, experto de Deutsche Bank. Reid plantea si estos movimientos suponen el inicio de una nueva crisis de deuda en la eurozona o solo un episodio de volatilidad pasajera.
El Banco Central Europeo se enfrenta a un dilema: debe seguir de cerca la evolución de los mercados, pero evitar mensajes de política monetaria que puedan empujar aún más al alza los rendimientos franceses. Amaro advierte de que una postura demasiado restrictiva del BCE incrementaría la presión sobre la deuda gala, uno de los factores que debilitan al euro.
El contexto político añade incertidumbre. Aunque Francia ha alcanzado un acuerdo sobre el presupuesto de 2027 con medidas para reducir el déficit, la inestabilidad persiste ante las elecciones presidenciales de 2027. En España, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha pedido elecciones anticipadas, lo que añade un foco de atención para los mercados sobre la tercera economía de la eurozona.
Un euro más débil abarata las exportaciones europeas, pero encarece las importaciones y puede trasladarse a los precios finales. Con el coste de la vida como una de las principales preocupaciones ciudadanas en varios países europeos, el BCE vigila de cerca el impacto inflacionario de la depreciación de la moneda única.

