La prima de riesgo española se sitúa en torno a 60 puntos básicos, por debajo de la francesa, que supera los 140, y de la italiana. El bono español a diez años alcanza el 4,138%, máximo desde 2013.
El mercado de deuda soberana de la eurozona muestra una situación inusual: España presenta una prima de riesgo de alrededor de 60 puntos básicos, inferior a la de Francia e Italia. El diferencial español frente a Alemania se situaba recientemente en 56,5 puntos, según los datos difundidos y recogidos por lideractual.es.
La rentabilidad del bono español a diez años se colocaba este jueves en el 4,138%, el nivel más alto desde 2013, mientras que el Bund alemán al mismo plazo ofrecía un 3,56%. La prima de riesgo mide el sobrecoste que exige el mercado a España respecto a Alemania, y ese sobrecoste es ahora menor que el reclamado a Francia o Italia.
Francia ha visto cómo su prima de riesgo superaba los 140 puntos básicos y la rentabilidad de su bono a diez años rozaba el 5%. El déficit público francés se situaría en el 5,4% del PIB en 2026, tres décimas más que el año anterior, con el objetivo de reducirlo al 5% en 2027. El diferencial galo frente a Alemania alcanzaba los 132,86 puntos el 1 de octubre y después rebasó los 140, reflejando la rápida ampliación de la distancia.
Italia afronta un problema distinto: su déficit público pasará del 3,1% del PIB en 2025 al 2,9% en 2026, según las previsiones de la Comisión Europea, pero su deuda pública aumentará desde el 137,1% del PIB en 2025 hasta el 138,5% en 2026 y el 139,2% en 2027. El crecimiento italiano será débil, con un avance del PIB del 0,5% este año y del 0,6% el próximo.
El Banco Central Europeo dispone del Instrumento para la Protección de la Transmisión (TPI), que permite comprar bonos cuando un país sufre un endurecimiento "injustificado y desordenado" de sus condiciones de financiación. Sin embargo, Joachim Nagel, presidente del Bundesbank y miembro del Consejo de Gobierno del BCE, ha desvinculado estas herramientas de niveles concretos de primas de riesgo.
"Los instrumentos del banco central están orientados a preservar la estabilidad de precios y no a defender un determinado diferencial soberano", explicó Nagel.
Una eventual intervención del BCE tampoco parece encajar, por ahora, con las circunstancias del mercado francés. Francia está sometida a un procedimiento de déficit excesivo de la Unión Europea y el aumento de sus rentabilidades está vinculado a las dudas sobre sus cuentas públicas y a la incertidumbre política, factores que dificultan que el movimiento pueda calificarse como un endurecimiento "injustificado y desordenado".

