sábado, 31 de octubre de 2026

diarioempresas

IBEX 3518.652,90▼ -1,09%EuroStoxx 506131,31▼ -1,22%S&P 5007580,07▼ -1,82%€/$1,1166▼ -0,13%Brent113,43▲ +2,37%Bitcoin69.215▲ +0,45%
Última hora

Qué es el capital riesgo: cómo funciona y en qué empresas invierte

El capital riesgo financia empresas con alto potencial a cambio de una participación en su capital. Así funcionan los fondos, en qué etapas invierten y qué riesgos asumen.

Marta Uriarte Elizondo
Marta Uriarte Elizondo
· 6 min de lectura

Qué es el capital riesgo es una pregunta cada vez más frecuente entre emprendedores y pymes. Se trata de fondos que aportan dinero a empresas con mucho potencial a cambio de una parte de su capital.

El capital riesgo es una forma de financiación privada que aporta dinero a empresas con mucho potencial de crecimiento a cambio de una participación en su capital. Quien se pregunta qué es el capital riesgo suele encontrar la misma idea de fondo: un grupo de inversores asume un riesgo que los bancos no quieren asumir, con la expectativa de vender después su participación por más de lo que pagó. Es un negocio que se mueve entre la innovación, la paciencia y una buena dosis de incertidumbre.

Cómo funciona un fondo de capital riesgo

Los fondos de capital riesgo los crean gestoras especializadas en inversiones. Estas sociedades captan el dinero de terceros: bancos y aseguradoras, fondos de pensiones, fondos soberanos, instituciones públicas, empresas y patrimonios de alto valor. En algunos casos también participan pequeños inversores, aunque el grueso del capital suele proceder de grandes inversores institucionales.

Ese dinero lo administran profesionales del sector, a los que se llama habitualmente gestores o socios del fondo. Su trabajo consiste en estudiar a fondo cada oportunidad, calcular qué riesgos encierra y qué retorno puede generar, y seguir de cerca a las compañías en las que entran. Como norma general, el fondo no pone una sola apuesta, sino que reparte el capital entre varias empresas. La lógica es sencilla: si una cartera tiene diez participadas, es probable que alguna falle, pero también que una o dos justifiquen todo el esfuerzo.

Una vez dentro, el fondo suele adquirir una participación directa en el capital de la empresa, que habitualmente ronda entre el 25 % y el 30 % del total. Con ese porcentaje llegan también los derechos de voto y, en muchos casos, un puesto en el consejo de administración. Desde ahí, los inversores pueden opinar y participar en decisiones como la contratación de directivos, la estrategia de producto o la entrada en nuevos mercados.

Las etapas en las que invierte

No todos los fondos actúan en el mismo momento de la vida de una empresa. Hay varias fases habituales, y cada una implica un nivel de riesgo y un horizonte de retorno distinto.

La primera es la fase semilla, en la que la empresa apenas ha empezado y todavía está desarrollando su producto o servicio. Es la etapa con más incertidumbre, porque el proyecto puede no llegar a funcionar nunca. Después viene la fase de arranque, o early stage, cuando la compañía ya tiene un prototipo o un producto mínimo viable y necesita capital para crecer.

La fase de expansión llega cuando el modelo de negocio ya está validado y la empresa busca entrar en nuevos mercados o aumentar su capacidad productiva. Por último, existe la adquisición, conocida como buyout, en la que el fondo compra la totalidad o una parte relevante de una compañía consolidada para impulsar su crecimiento o acometer un cambio estratégico. En este último caso el riesgo suele ser menor, pero también lo es el margen potencial de multiplicación de la inversión.

Cómo sale el fondo del negocio

El objetivo final de un fondo de capital riesgo es devolver a sus inversores un retorno significativo. Para conseguirlo tiene que salir de la empresa en algún momento, y ese paso se llama desinversión. Existen varias vías habituales. La más común es vender la participación a una compañía mayor que quiera integrar el negocio. También es posible vendérsela a otro fondo o a socios interesados. Otra opción es la salida a bolsa mediante una oferta pública inicial, conocida como IPO por sus siglas en inglés, o una fusión con otra sociedad.

Cuando la salida se produce, los inversores reciben sus ganancias en función del valor que haya alcanzado la compañía. Si el proyecto ha crecido, la diferencia entre lo que se pagó al entrar y lo que se cobra al salir puede ser muy elevada. Si no ha funcionado, la pérdida puede ser total.

Por qué importa para la economía

El capital riesgo tiene un papel relevante en la innovación. Al respaldar financieramente a empresas con ideas tecnológicas o disruptivas, que en muchos casos podrían cambiar sectores enteros, ayuda a que proyectos que de otro modo no existirían lleguen al mercado. Buena parte del ecosistema emprendedor de Silicon Valley, en Estados Unidos, se construyó precisamente sobre esta clase de financiación.

También se asocia con la creación de empleo. Las empresas jóvenes que logran crecer contratan personal, desarrollan proveedores y amplían su actividad, lo que se traduce en impulso económico en distintos sectores. Además, el capital riesgo facilita el acceso a financiación a compañías que, por su perfil, difícilmente obtendrían un préstamo de un banco tradicional.

A esa aportación económica se suma el acompañamiento. Los fondos suelen ofrecer experiencia, contactos y conocimiento de gestión a las empresas en las que invierten. Para un fundador que nunca ha dirigido una compañía de cierto tamaño, esa guía puede marcar la diferencia entre sobrevivir a los primeros años y desaparecer.

Los riesgos que conlleva

Invertir en empresas emergentes tiene un riesgo alto. Las startups presentan tasas de fracaso elevadas, y algunas inversiones no llegan a dar el retorno esperado o terminan en pérdidas. Por eso, la diversificación de la cartera es una de las claves de cualquier gestora: el éxito de unas pocas participadas tiene que compensar los fracasos de las demás.

Otro factor es el plazo. Estos fondos suelen tener un horizonte de inversión de largo plazo, de modo que el inversor puede tener que esperar varios años antes de recuperar su dinero. Además, la rentabilidad del fondo depende directamente del desempeño de las empresas en las que entra. Si las compañías no prosperan, el resultado global se resiente, por muy bien gestionado que esté el vehículo.

Por todo ello, el capital riesgo no es una opción pensada para cualquier perfil de inversor. Es un instrumento para quien puede soportar pérdidas y tiene capacidad para mantener el dinero comprometido durante años.

El capital riesgo en España

En Estados Unidos o Reino Unido el capital riesgo ocupa un lugar mucho más destacado que en España. En nuestro país, buena parte de la financiación no bancaria para startups se canaliza a través de otras figuras, como las incubadoras, las aceleradoras o los Business Angels, que son inversores particulares con experiencia que aportan dinero propio en fases tempranas.

Aun así, el mercado español ha ganado peso en los últimos años. A mediados de la década pasada empezaron a llegar al país nuevos inversores extranjeros, lo que amplió la proyección internacional de muchas empresas nacionales y dio más opciones a los fondos profesionales para participar en vehículos de capital riesgo. Para las compañías que necesitan financiación, esa diversificación de fuentes supone una mayor posibilidad de obtener liquidez para crecer.

Para un directivo, un pequeño empresario o un emprendedor, entender qué es el capital riesgo permite valorar si esta vía encaja con el momento de su proyecto, qué contrapartidas implica, sobre todo en términos de participación en la propiedad y de control de la toma de decisiones, y qué expectativas de crecimiento se esperan a cambio.

Marta Uriarte Elizondo

Escrito por

Marta Uriarte Elizondo

Redactora

Graduada en ADE por la Autónoma y emprendedora frustrada (dos veces). Coleccionista de pitch decks, cafetera y optimista pese a las estadísticas; en Diario Empresas firma las pymes y las startups.