Una hipoteca recargable permite recuperar parte del capital ya devuelto al banco. Para acceder a ella hay que cumplir requisitos como la fecha de firma del préstamo y superar un análisis de riesgo.
Una hipoteca recargable permite recuperar el dinero que el cliente ya ha amortizado, según explica Deia a partir de los datos de expertos del sector. Es decir, el titular puede volver a disponer del capital devuelto sin firmar un préstamo nuevo.
Según la explicación de Laura Martínez, portavoz del comparador iAhorro, el mecanismo funciona así: si se pidió una hipoteca de 200.000 euros y quedan por pagar 150.000 euros, se podrían recargar 50.000 euros, de modo que el préstamo vuelve a alcanzar los 200.000 euros. Su utilidad, según la misma fuente, es obtener liquidez pagando menos intereses que con un préstamo personal.
La diferencia de coste es el principal argumento. Según iAhorro, las hipotecas tienen un tipo de interés que ronda el 3%, mientras que los préstamos personales pueden situarse entre el 5% y el 20%, dependiendo de la entidad, la finalidad y el perfil del cliente.
No todos los hipotecados pueden acceder a la recarga. Según detalla Fotocasa, la hipoteca debe haberse contratado después de 2007, ya que las firmadas antes de esa fecha no pueden optar a la recarga. Además, el plazo de amortización inicial no puede modificarse y el dinero recargado no puede superar el capital amortizado.
El banco también debe superar un análisis de riesgos antes de conceder la recarga. Fotocasa advierte de que, al pedirla, la cuota sube porque el cliente tiene que devolver más dinero en menos plazo.

