El salario mínimo de 2026 queda en 1.221 euros brutos mensuales en catorce pagas. Un asesor fiscal advierte de que el IRPF se come buena parte de cada subida.
Con la actualización de 2026, el Salario Mínimo Interprofesional queda en 1.221 euros brutos al mes en catorce pagas, es decir, 17.094 euros brutos al año. La información, avanzada por La Razón, recoge las advertencias del asesor fiscal José Ramón López Martínez sobre lo que cobra realmente el trabajador tras impuestos.
El incremento es del 3,1 % respecto al año anterior y tiene efectos retroactivos desde el 1 de enero de 2026, según el Real Decreto 126/2026, publicado en el BOE. Si las dos pagas extraordinarias se prorratean en doce mensualidades, la cuantía asciende a 1.424,50 euros brutos al mes.
La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha iniciado los preparativos para una nueva subida en 2027 y ha pedido a la comisión de expertos su propuesta a finales de octubre o principios de noviembre. Todavía no ha concretado el porcentaje, pero defiende que el aumento debe igualar, como mínimo, la inflación. La iniciativa parte de un IPC del 4,9 % en septiembre y del objetivo de situar el salario mínimo en el 60 % del salario medio.
López Martínez, conocido en redes sociales como «Tu Blog Fiscal», sostiene que la subida neta será mucho menor de lo que sugiere el porcentaje anunciado:
«realmente no vas a recibir prácticamente ni la mitad de esa subida, porque este incremento de salario lo vas a pagar en impuestos»
Como ejemplo, toma el caso de una persona joven, sin cargas familiares, que cobra el salario mínimo actual. Según el asesor, a esa persona le corresponden 523,08 euros de retención de IRPF en sus nóminas. Con una subida del 7 %, su salario anual pasaría a 18.284 euros, unos 1.300 euros más al año.
El problema está en el tramo marginal. Según el experto, el trabajador pasaría de pagar un IRPF del 3 % a uno del 5 % sobre todo lo que cobra, lo que casi duplica el tipo que soportaba. Por ello, recomienda que el nuevo salario mínimo vaya acompañado de una exención fiscal que adapte los mínimos exentos. Si no se ajustan, advierte, el trabajador perderá buena parte de la subida y quedará prácticamente igual.

