Talky Labs y YK-Robotics han cerrado rondas de financiación por 1,5 y 1 millones de euros, respectivamente. Ball Inn tiene otra de 1 millón en marcha.
De acuerdo con ecosistemastartup.com, Talky Labs cerró en septiembre una ronda presemilla de 1,5 millones de euros, y YK-Robotics completó una ronda seed de 1 millón de euros. A estas operaciones se suma una ronda de 1 millón de euros que Ball Inn, una comunidad de baloncesto amateur, tiene en marcha.
Talky Labs fue fundada hace un año por Jorge Beamonte (CEO) y Maximilian Letón (director de operaciones). La ronda la respaldaron los fondos HelloWorld, Silence VC y Motive Force, junto a business angels como Sebastián Gunningham, CEO de Remitly, y Paul Golbaum, CEO de Lightbase.
Según los datos que aporta la compañía, su tecnología contabiliza sin intervención humana entre el 86% y el 93% de los documentos que procesa. Ha tratado más de 1,8 millones de documentos y más de 2.000 millones de euros de gasto de sus clientes.
La herramienta aprende del histórico contable de cada empresa y del criterio de sus equipos cuando un contable resuelve una duda. Después registra el resultado en el ERP del cliente y guarda la trazabilidad de cada decisión. El dinero se destinará a reforzar el producto, consolidar a los clientes actuales y avanzar en la expansión internacional.
«Cada empresa tiene su propia forma de hacer contabilidad y casi nunca está escrita».
Así se expresó Beamonte en el comunicado de la compañía, donde añadió que Talky aprende ese criterio y lo aplica a los casos difíciles.
YK-Robotics se fundó en 2020 en Florencia por Joan Ortega y Marco Guadagni, aunque su matriz está en España y tiene una filial en Italia. Su producto, YK-Platform, es un software que orquesta los elementos de un sistema robotizado industrial. La ronda seed la colideraron Draper B1 y First Drop, con la participación de BStartup (Banco Sabadell), Coben Ventures, Elephant Capital y PnP USA.
«El robot es la parte fácil».
La compañía explica que el usuario pide en lenguaje natural una tarea, una pantalla de operario o un cambio de formato, y el sistema lo traduce a los protocolos industriales necesarios. La plataforma acompaña a la celda robótica desde el diseño hasta el mantenimiento, con supervisión remota desde YK-Portal, y no depende del hardware del cliente.

